No hagáis ruido, casi ni respiréis,
mejor incluso que no miréis.
Dad un largo, enorme, gigantesco rodeo,
pero no os acerquéis, no hagáis ruido, casi ni respiréis
o lo que ahí esté durmiendo
saldrá de caza y vosotros seréis la presa.
Cada noche, el viejo Eustaquio sacaba su silla y su mesa, su orujo y su queso, su escopeta y su perro y, en las noches frías, su abrigo y ...
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Yo ya he hablado demasiado, ahora te toca a ti...