jueves, 11 de junio de 2026

Cumpleaños 24

 

Aquí estamos otra vez, 11 de junio, supongo que pasada la 1:05 (al final me acordé) o tal vez no. Y aquí sigo yo, cumpliendo con la sagrada tradición del post cumpleañero, intentando que salga algo medianamente potable... y probablemente fracasando en el intento.

Llevo escribiendo sobre mi enana —perdón, mi ex enana— desde que tenía cinco años. He documentado sus cambios de vocación, sus ejércitos de amigos imaginarios y la evolución de sus gustos. Y ahora, con 24 años recién cumplidos, la musa me dice que ya está todo dicho, que para qué repetirse y que qué pesada soy. Pero tradiciones son tradiciones y aún se puede intentar alargarla un poco más.

Podría recordar a aquella niña de cuatro años que quería ser «alta, hada y doctora». Lo de alta lo cumplió hace mucho. Lo de hada... bueno, sigue haciendo magia con su risa. Y lo de doctora... pues resultó que los entresijos de la mente le atrajeron más que los libros de anatomía. Hay que ser muy valiente para dejar Medicina en tercero y empezar de cero en Psicología, y aquí la tenemos: a un paso de terminar la carrera, demostrando una sensatez y una confianza que ya hubiera querido yo para mí a su edad.

Ya no hay rastro de Caracol, de Mimi ni del Mago Chi Mam Bú por el pasillo, ni me da lecciones magistrales sobre por qué los chicos y las chicas no son iguales (sí, sí, he hecho repaso por el baúl de los recuerdos escritos). Ahora es una adulta inteligente, responsable y con un sentido del humor irónico y sarcástico que —para qué nos vamos a engañar— es un calco del de su padre.

Sigue siendo mi «bollito de nata», aunque ahora muchos de sus viajes los haga sola para ver a su novio o a sus amigos o irse de concierto y sus preocupaciones hayan pasado de los mocos del cole a los exámenes de la facultad. Hoy toca post cumpleañero y tarta helada.

Pero pase el tiempo que pase para nosotros siempre será esa pequeña que posaba como una modelo profesional en cuanto veía una cámara.

Orgullosos es poco. Te queremos mucho.

¡Feliz 24 cumpleaños, ex-enana! (Y no te quejes, que la musa al final ha trabajado un poquito).






jueves, 4 de junio de 2026

Indecisión

 

La grieta se formó ante sus antenas y la pequeña hormiga se detuvo. Sus compañeras, que pasaron antes de que apareciera aquella hendidura, siguieron avanzando. 

Ella, tras meditarlo, decidió rodearla, pero la falla seguía y seguía y, temiendo perder el rastro de sus amigas, prefirió regresar al punto de partida.

La hormiga pensó que, quizás, no fuera tan complicado cruzarla, pero no acababa de decidirse.

El tiempo pasaba, la carga que llevaba a cuestas comenzaba a pesarle, el hambre y la sed apretaban, pero ella seguía allí paralizada por el miedo.

Entonces una sombra pareció llegar desde ningún sitio y un enorme zapato cayó sobre ella, acabando con su vida y su indecisión.



jueves, 28 de mayo de 2026

Insomnio


Eran las cuatro de la madrugada y como el insomnio había decidido que aquella noche no dormiría, decidió levantarse.

Al pasar por el salón, miró por la ventana. Todo estaba a oscuras. ¿Un apagón? Imposible, la luz del pasillo funcionaba.

Al acercarse quedó boquiabierta. No había calle, ni cielo... nada, excepto unas figuras que desenrollaban el asfalto, alzaban fachadas, instalaban nubes y arrastraban una esfera amarilla.

Uno de los operarios se percató de su presencia tras el cristal y se acercó agitando los brazos con enfado. 

—¡Señora, haga el favor de bajar la persiana! —gritó, señalando su reloj de muñeca—. Vamos con retraso y si sigue mirando, no tendremos listo el martes a tiempo.






jueves, 16 de abril de 2026

Ni trono ni leches

 

Había sido un día largo y agotador, lo último que deseaba Hera al llegar a casa eran más problemas. 

Y menos aquel: un enorme trono de oro y marfil que, arrinconando su cómodo sofá y su fabulosa smarttv, ocupaba el centro de su salita. Sobre el asiento dos pavos reales se disputaban una nota. 

Recuperada de la sorpresa, Hera se aproximó y les arrancó el papel del pico. Sin leerla, la arrugó y la tiró. Luego recogió las bolsas que había dejado caer y, dirigiéndose a la cocina, dijo:

—Ni trono, ni ambrosía, ni leches, no voy a volver. Más vale que esto no esté cuando salga de la cocina, hoy ponen mi serie favorita y ese trasto me tapa la pantalla.


jueves, 5 de febrero de 2026

Memoria de barro

 


La grieta se formó ante sus antenas y la pequeña hormiga se detuvo. Sus compañeras, que pasaron antes de que apareciera aquella hendidura, siguieron avanzando. Ella, tras meditarlo, decidió rodearla, pero la falla seguía y seguía y, temiendo perder el rastro de sus amigas, prefirió regresar al punto de partida. La hormiga pensó que, quizás, no fuera tan complicado cruzarla, pero no acababa de decidirse. El tiempo pasaba, la carga que llevaba a cuestas comenzaba a pesarle, el hambre y la sed apretaban, pero ella seguía allí paralizada por el miedo. Entonces una sombra pareció llegar desde ningún sitio y un enorme zapato cayó sobre ella, acabando con su vida y su indecisión.


viernes, 23 de enero de 2026

Detrás de las montañas

 

—No entiendo por qué sigues poniendo esa figura destartalada en el Belén, es tan gris y fea que desluce el resto. El hombre acaricia la vieja figurilla y, sonriendo con nostalgia, avanza para colocarla en su lugar de siempre, escondida en un rincón, tras las montañas de corcho, siguiendo el mismo camino que los orgullosos Reyes Magos, pero bastante alejado de ellos. —Esta estatuilla representa a Artabán, el rey que nunca llegó porque se entretuvo en el camino ayudando a los desfavorecidos. No tiene regalos porque todo lo dio, y nadie lo recuerda porque nunca logró llegar. Era el favorito de mi padre y, desde que supe de su historia, me parece la figura más bella de todo el Nacimiento.


viernes, 16 de enero de 2026

Menú del día

 

Cada día se acercaba al mismo restaurante y se paraba frente a la pizarra donde aparecían las diferentes opciones del menú del día: dos primeros, dos segundos, postre, pan y bebida. 

Tras estudiarla durante un rato, entraba al local, buscaba su mesa de siempre, se sentaba, colocaba la servilleta sobre sus piernas y sacaba de la mochila lo que ese día hubiera conseguido para comer.

Aquel pequeño ritual era lo único que le permitía fingir que el mundo no había llegado a su fin y evadirse, por un instante, de su solitaria realidad.



Cumpleaños 24

  Aquí estamos otra vez, 11 de junio, supongo que pasada la 1:05 (al final me acordé) o tal vez no. Y aquí sigo yo, cumpliendo con la sagrad...