El dragón nació con el mundo y del mundo. Surgió, colosal, de su ardiente corazón y ascendió hacia el negro cielo, con las fauces abiertas en un glorioso bramido de placer. Sus poderosos músculos se movían con gracia, sus escamas brillaban como pulido ónix, sus gigantescas alas creaban huracanes, tornados, tifones... Durante muchos eones fue amo y señor absoluto del planeta que le dio la vida. Vio la tierra convulsionada por terremotos, nadó en ríos de lava ardiente, sobrevoló montañas recién nacidas, fue testigo del nacimiento de nuevos animales, del hundimiento de tierras. Y, entonces, un horrísono estruendo y un temblor de tierra sacudieron su madriguera acabando con el sueño del pequeño lagarto.
miércoles, 16 de septiembre de 2026
jueves, 10 de septiembre de 2026
El nuevo
Llegó al trabajo lleno de entusiasmo; llevaba mucho tiempo esperando una oportunidad y esta sustitución, sin duda, lo era... o eso pensaba.
La emoción duró lo que tardó en sentarse y abrir su ordenador. La incredulidad creció al hablar con su secretaria y, tras reunirse con sus subordinados, se sintió completamente desbordado y agotado antes de tan siquiera comenzar. Aquello era un desastre: había toneladas de trabajo pendiente, peticiones sin atender y quejas sin escuchar.
Una auténtica calamidad.
Un caos que iba a llevarle eones arreglar.
Con la de dioses que había y le fue a tocar sustituir al más inútil de todos.
viernes, 28 de agosto de 2026
El Coco
—Que viene el Coco —le decía su madre si no quería comer.
—Que viene el Coco —le insistía si desobedecía.
—Que viene el Coco —repetía si no quería ir a dormir.
—Que viene el Coco —todos los días y a todas horas.
Un día Juanillo se hartó y decidió enfrentarse al dichoso Coco.
Esa noche abandonó su cama y, sin hacer ruido, fue en busca de la escopeta de su padre. Luego, con todo sigilo, regresó a su habitación y se sentó a esperar.
—Se va a enterar ese —murmuró.
La suerte quiso que su arrebato de valentía coincidiera con la noche en que el novio de su hermana mayor se equivocó de ventana.
jueves, 20 de agosto de 2026
Llovía
Llovía. Las ruedas de la maleta traqueteaban sobre la acera mojada y el hombre, encogido y empapado, se arrimaba a los soportales intentando protegerse de la lluvia que el viento empujaba hacia él. Yo, como tantas otras veces, lo observaba desde mi ventana. El pequeño hombre solía pasar por allí cada cierto tiempo, siempre arrastrando su maleta y siempre coincidiendo con días de lluvia. Cuando giró la esquina, el sol volvió a brillar. Entonces bajé a la calle, fui hasta la esquina y, al doblarla, recogí la maleta. Las ruedas comenzaron a traquetear sobre la acera aún mojada.
jueves, 13 de agosto de 2026
Doña Escolástica
Doña Escolástica acudió a la iglesia como cada día, pañuelo bien apretado y rosario en mano, se santiguó, y dando las buenas tardes al resto de beatas, se dirigió sin dilación al rincón donde se encontraba San Cucufato, con el que hablaba y al que se quejaba día sí y día también. Aquel día se arrodilló ante el santo y ya abría la boca cuando una voz desde lo alto dijo: —Perdona, hija, pero esto ya es insoportable. Dicho esto el santo alzó el vuelo y despareció por una ventana rota, dejando a la beata, entre asombrada, acongojada y avergonzada, murmurando: —A ver cómo le cuento yo al padre Sebastián que se me ha ido el santo al cielo.
martes, 28 de julio de 2026
Descansan en paz
A veces, paseando por los recovecos de mi cerebro, las veo. Se mueven, lentas y pesadas, sintiendo el aliento de la muerte en su inexistente cogote. Avanzan, a veces en solitario, a veces en pequeñas manadas, arrastrándose y deshilachándose. En alguna ocasión he decidido seguirlas hasta ese excesivamente pacífico lugar, donde sus blanquecinos huesos relucen bajo el imaginario sol, y paseo entre ellas sin ningún propósito en concreto. Ocasionalmente encuentro algunas que aún respiran y me las llevo para intentar insuflarles nueva vida. Unas pocas consiguen revivir. La mayoría las devuelvo yo misma a su lugar de descanso, incapaz de sanarlas. Las dejo suavemente entre las suyas y permanezco a su lado, viéndolas deshilvanarse hasta que exhalan su último suspiro.
viernes, 17 de julio de 2026
Eres tonto, Simón
—Sujétame esto un segundo, jefe —dijo el legionario, y Simón, por no hacer el feo, cargó con la madera que le entregaba. —Te dije que este tenía cara de pánfilo —comentó el romano a su compañero y, mirando a Simón, añadió: —¿Ves a ese tipo de ahí? Síguelo. —¿Y qué hago con esto? —preguntó Simón. —Llevarla —respondió el soldado. Y Simón, que era incapaz de decir que no a nadie, y menos aún a un legionario, colocó bien el madero sobre el hombro, miró al tipo al que tenía que seguir y allá que fue, pasito a pasito hasta donde fuera que lo llevaran, pensando en la bronca que le iba a echar su mujer y murmurando bajito: —¡Qué cruz!
El señor de la tierra
El dragón nació con el mundo y del mundo. Surgió, colosal, de su ardiente corazón y ascendió hacia el negro cielo, con las fauces abiertas e...
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-¡Esto ya pasa de castaño oscuro!- Grita la mujer pelirroja al pequeño diablillo. - ¡Te estás tomando demasiadas confianzas!-...
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Estimados Señores del Vaticano: Que sepan ustedes que me tienen muy harto con sus tontunas. Vale que me insulten. Vale que l...
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Amelia era guapa e inteligente, una combinación que a mucha gente parecía sorprender. Hay todavía quien no cree compatible unas medidas 90-6...





