Viajo encajonada entre un sudoroso señor cuya grasa me aprisiona y una señora casi igual de robusta, sudorosa y olorosa. El pasajero del asiento delantero habla y pregunta sin parar. Y desde el asiento del conductor llega un fétido aroma que llena el ambiente, ya de por sí cargado, del automóvil. Nadie parece dispuesto a abrir las ventanillas y, tal como voy, a mí me resulta imposible. Para más inri en la radio no dejan de sonar una y otra vez las canciones más odiosas y estridentes que se pueda imaginar.
Tengo hambre, tengo sed, mi cabeza y mis músculos gritan de dolor. Voy en un viaje sin destino.
El demonio que conduce me sonríe a través del espejo retrovisor.
Nunca imaginé que el infierno fuera un eterno viaje en BlaBlaCar.
JAJAJAJAJAJA
ResponderEliminarMe encanta hacer reír XD
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