jueves, 31 de octubre de 2024

Ayuda

 


Era muy pequeño y estaba solo. Llorando y llamando a su madre. Estaba solo, perdido y triste en medio del cementerio. Nadie puede ver eso y pasar de largo como si nada. Así que me detuve, le sonreí y le hablé para intentar calmarle. Él, poco a poco, dejó de llorar y me devolvió una sonrisa tímida y cauta. Extendí mi mano hacia él y él la tomó, ya sin miedo ni lágrimas. No podía dejarlo allí, tan solo y perdido, así que me lo llevé hasta mi tumba y ahora duerme junto a mí para siempre.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Yo ya he hablado demasiado, ahora te toca a ti...

El diablo del espejo

  Pues verá usted, jefe, yo venía a dimitir porque esto ya no es vida, el trabajo ya no me motiva. Ya me da igual si me pone en oficinas, a ...