Trabalenguas (intento de...)

En un comentario a mi post Amanecer me preguntó Rose (El Patio de mi Casa) : "¿Qué tal se te dan los trabalenguas? ¿Por qué no nos deleitas con alguno?". Bueno, pues yo no tenía ni idea de cómo se me daba eso de los trabalenguas pero me pareció una idea divertida y a ello me puse. Lo que ha salido aquí está. Si se me da bien o mal... se verá... Yo me he divertido haciéndolos, espero que ustedes se diviertan leyéndolos :)



Erre que erre, el burrero arreaba al burro cazurro,

Arre que arre , arreaba el arriero al burro.

Y arreando, correteando, carreteando y burreando

subían al monte arriero, carreta y burro.





Trae el trasgo el trigo a través del trigal,

y un troll traicionero le roba el cereal.

El trasgo travieso trota tras el troll

y trota que te trota, trepa que trepó,

trata de atraparlo pero se escapó.

Traía el trasgo el trigo a través del trigal

pero el troll traicionero le robó el cereal.




Lula, la lechuza, ulula en el álamo

y allá, en el llano, aulla el alano.

Lula, la lechuza, aletea,

se lanza, se avalanza y alardea.

Y en su laurel oloroso, Manuelo, el mochuelo, contempla, alelado,

el aleteo de la lechuza, el álamo dorado,

el aullador alano y el llano alistado.



La nana de Ana le canta a la luna,

a la luna le canta la nana de Ana,

una nana, nanita, nana,

una nana le canta a la luna

la anciana nana de Ana.






Un elefante, elegante, enervante y exultante,

desfilaba desafiante y trompeteante.

Un elefante, elegante, enervante y exultante,

alzando la trompa amenazante,

desfilaba acechante,

siempre adelante.

Rumbo al río refrescante desfilaba

un elefante, elegante, anhelante y exultante.



Silba la serpiente y susurra sapiente.

Sibilina y sigilosa, silba la serpiente.

Susurra y suspira suspiros susurrantes,

sisea, sosegada, sesuda y sibilante,

seiscientos sesenta y seis susurros supirantes.




El ñandú es un ñoño, decía el ñu,

menuda ñoñería pensaba el ñandú.

El ñandú, desdeñado, amaña una fiesta,

con piñata, con ñame y su buena peineta.

Invitó al ruiseñor y a la cigüeña,

a la vicuña, a la piraña y hasta a una zarigüeya,

e incluso la araña se apaña un puesto con maña.

Tan sólo olvidó el pobre ñandú

invitar a su cabaña al oso ojeroso y al joven ñu.

Y así, a la mañana, tras la maraña,

con muchas legañas bajo las pestañas,

comentaba desdeñoso el ñu:

el ñandú es un soso,

lo sabemos yo y el oso.



Menuda mandarina María merendó,

menuda merienda que se zampó.

Mirando la madarina Macario pensó

que una manzana sería mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó.

Mirando la mandarina y la manzana, Mariela opinó

que un melocotón sabría mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó,

menudo melocotón Mariela devoró.

Mirando la mandarina, la manzana y el melocotón

Marcelo pensó que un membrillo estaría mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó,

menudo melocotón Mariela devoró,

menudo membrillo Marcelo tragó.

Y tras la merienda nada quedó:

ni mandarina ni manzana, ni membrillo ni melocotón.



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