Un premio diferente

He ganado un nuevo premio. Y digo que lo he ganado y no que me lo han dado porque este había que ganárselo.

No era un concurso literario, ni de blogs ni cosa parecida.

He ganado, nada más y nada menos que, el PRIMER GRAN CONCURSO DE ANIVERSARIO NECIO HUTOPO 2008. Y quien quiera saber en qué consiste tal concurso no tiene más que acercarse al blog del susodicho Necio-Hutopo, disfrutar de sus palabras y, de paso, concursar si le apetece.

El premio ha consistido en:

1.- La novela Versiones, escrita por el ya nombrado Necio-Hutopo.

2.- Un dibujo realizado por el antedicho sobre lo que el ganador quisiera (yo le pedí un dibujo de mi enana).

3.- Un texto cuya temática será, igualmente, a elegir por el ganador (servidora dejó el tema a elección del premiador).

Bueno, pues la novela ya la he disfrutado.

El dibujo y el texto se muestran a continuación y espero que los disfruten tanto como yo.

Hale, que ustedes disfruten de mi premio, como mínimo, tanto como yo.





CUENTO DE HADAS PARA UNA NOCHE DE INSOMNIO INFANTIL

o algo así

Mario Stalin Rodríguez

No te conozco y no me conoces, o tal vez sí; en una de esas te han hablado de mi, aunque lo dudo... No te conozco y no me conoces, pero me pidieron que te contara un cuento. Bueno, en realidad no me lo pidieron, ni lo mencionaron siquiera, pero quiero contarte un cuento.

Verás, es un cuento de hadas. Pero no te equivoques, en él no hay brujas ni madrastras malvadas... No, lo que hay una hada y una niña sorprendidas... Se me olvidaba, también un gato.

Este cuento empieza como empiezan todos los cuentos; erase una vez un hada que despertó, lo cual es sorprendente, porque las hadas son criaturas que viven en la tierra del sueño y despertar es abandonarla, por eso la mayoría de las personas sólo puede ver a las hadas cuando están dormidas.

Pero esta hada de la que te hablo, despertó al lado de un gato dormido.

Los gatos, debo decírtelo, pueden ver a las hadas aún estando despiertos; porque los gatos son animales que viven a la mitad del camino a la tierra del sueño.

Pero éste estaba dormido y soñaba con mariposas de colores que sabían a leche tibia... ¿Qué puedo decirte? Es un buen sueño para un gato.

Dormía el gato y despertaba el hada, en la habitación de al lado, la niña estaba inquieta.

Su madre la había mandado a dormir hacía ya media hora, pero ella no estaba cansada ni tenía ganas de dormir. Ella quería seguir jugando; cuando la llamaron a casa los piratas estaban a punto de atacar el barco del gobernador... Un asunto que bien podía esperar a que los piratas y el gobernador fueran a cenar a sus casas, pero no hasta la mañana siguiente.

Pero la habían mandado a dormir y estaba inquieta en su cama... “Ya sé”, pensó, “diré que tenía sed y que me levanté por un vaso de agua... Si desde la ventana de la cocina veo a mis amigos y me llaman para abajo, no será, finalmente, mi culpa”.

Se levantó y de puntillas salió de su habitación. La casa estaba a oscuras, sus padres también se habían ido a dormir (bueno, a ver televisión acostados en su cama, que ella los conocía bien)... La casa estaba a oscuras y no veía bien dónde pisaba, así que pisó la cola del gato dormido, ese junto al cual el hada despertaba.

El gato despertó dando un grito, el hada se asustó y voló para esconderse detrás de la oreja izquierda de la niña... La niña vio volar al hada y la atrapó antes de que pudiera esconderse.

De pronto los piratas y el gobernador podían esperar; ella tenía un hada entre las manos y eso era algo mucho más importante que cualquier botín.

La niña llevó al hada a su cuarto y se tiró en la cama, el gato las siguió porque, ya que estaba despierto, no tenía nada mejor que hacer.

La niña y el hada hablaron tumbadas en la cama casi toda la noche, el gato las observaba y, de vez en cuando, lamía su cola adolorida por el pisotón. El hada le hablaba de la tierra del sueño; del salón de las grandes ocasiones, ese que se adorna sólo para los sueños de los niños; de los campos de algodones de azúcar; de las mariposas de colores con sabor a leche tibia... Le hablaba de los sueños y los soñadores.

La niña le platicaba de sus amigos; de los piratas y el gobernador; de cómo el último cobraba muchos impuestos y atacaba a los que no estaban de acuerdo con él; de cómo el Zorro buscó la ayuda de los piratas para acabar con el gobernador, robarle su tesoro y regresarlo a las manos de la gente; de cómo planeaban asaltar el barco cuando su mamá le habló para ir a cenar y después no la dejó volver a salir.

El gato no dijo nada, solo se volvió a quedar dormido mientras las escuchaba.

A la mañana siguiente los padres encontraron a la niña dormida con una sonrisa en los labios y un gato acurrucado a sus pies, la despertaron y llevaron a la escuela y creyeron que todo estaba bien y normal, sólo que la niña parecía extrañamente feliz.

Pasaba que la niña tenía un secreto y era un secreto importante, había llegado a un acuerdo con el hada; a partir de esa noche el camino a la tierra del sueño quedaría abierto para ella y sus amigos a cualquier hora del día... Y eso era bueno, porque ahí podrían asaltar el barco del gobernador siempre que quisieran.

¿Qué pasó con el gato? Te preguntas; eso es fácil... A la mañana siguiente salió de la casa y se fue al lugar secreto de los gatos, cuando llegó se colocó sus anteojos y se sentó frente a su computadora para escribirte este cuento.



P.S.: Tengo la impresión de que muchos piensan que este cuento es mío. Al menos, esa es la sensación que me deja alguno de los comentarios que han dejado. Por eso voy a repetirlo, por si no ha quedado claro: este maravilloso cuento es de Mario (Necio - Hutopo). Es el premio que él me ha dado por acertar una pregunta en su blog. Espero que haya quedado claro ¿eh? El cuento es mío porque me lo han regalado pero no lo he escrito yo ¿vale? ;)


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