Era un edificio viejo y las escaleras, de madera, crujían, por eso supe que alguien subía, despacio, sin prisa. También escuchaba su pesada respiración aunque no entiendo cómo era eso posible. Yo iba a salir, pero cuando escuché los pasos un escalofrío recorrió mi espalda y me quedé quieto, mirando fijamente la puerta, como un animal asustado. Un extraño peso oprimía mi pecho. Los pasos, lentos, pesados, continuaban acercándose. Gracias a los crujidos podía contar los escalones que lo separaban de mi puerta. Finalmente, lo que fuera que subía, llegó a mi rellano y se detuvo ante mi puerta. Podía escuchar como respiraba agitadamente. Yo di un par de pasos hacia atrás, asustado no sabía de qué. Al cabo de un minuto o así, los pasos comenzaron a alejarse y escuché los crujidos de los escalones que llevaban a un piso superior que no existía.
(Disculpad que moleste un momento, veréis, Allá por el año 2021, en mi tradicional cuenta atrás para Halloween, compartí una serie de rimas/notas brujilles e infantiles. Desde entonces he estado dándole vueltas a la idea de que esas notas y su protagonista, Gunilda Matilda Brunilda, se merecían vivir reunidas en un libro, incluso añadí muchas más rimas a posteriori porque me encantó el personaje, pero yo no soy ilustradora ni quería embarcar a ningún ilustrador en esto de gratis, así que ahí fue quedando, en el cajón de las cosas que podrían ser... Luego apareció la IA, esa que muchos odiáis a muerte, pero que, ya veis, a mi me ha servido para dar vida a Gunilda y hacer lo que quería. Y aquí está el resultado: el Cuaderno de notas de Gunilda Matilda Brunilda, en Amazon. Dudo que llegue a vender ni tan siquiera uno, pero da igual. La cosa es que tenía una idea y la he podido hacer realidad. No es el mejor libro del mundo, no son las ilustraciones más maravillosas, pero es lo que tengo. Ah, también está en papel).

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