jueves, 16 de abril de 2026

Ni trono ni leches

 

Había sido un día largo y agotador, lo último que deseaba Hera al llegar a casa eran más problemas. 

Y menos aquel: un enorme trono de oro y marfil que, arrinconando su cómodo sofá y su fabulosa smarttv, ocupaba el centro de su salita. Sobre el asiento dos pavos reales se disputaban una nota. 

Recuperada de la sorpresa, Hera se aproximó y les arrancó el papel del pico. Sin leerla, la arrugó y la tiró. Luego recogió las bolsas que había dejado caer y, dirigiéndose a la cocina, dijo:

—Ni trono, ni ambrosía, ni leches, no voy a volver. Más vale que esto no esté cuando salga de la cocina, hoy ponen mi serie favorita y ese trasto me tapa la pantalla.


El Coco

  —Que viene el Coco —le decía su madre si no quería comer. —Que viene el Coco —le insistía si desobedecía.  —Que viene el Coco —repetía si ...