martes, 29 de septiembre de 2026

Síndrome del impostor

 

El espantapájaros y los gorriones se miraban fijamente. Era su ritual diario. Durante varias horas, los gorriones se posaban en los árboles que rodeaban el campo y observaban, casi sin pestañear, al monigote esperando, ilusamente, que se fuera. Mientras, el espantapájaros intentaba dar a su cara de tela un aire terrorífico deseando, él también, que las aves se largaran, temiendo el día en que los pequeños ladrones se dieran cuenta del miedo que le provocaban y de que, si se acercaban, él no podría hacer absolutamente nada.



miércoles, 16 de septiembre de 2026

El señor de la tierra

El dragón nació con el mundo y del mundo. Surgió, colosal, de su ardiente corazón y ascendió hacia el negro cielo, con las fauces abiertas en un glorioso bramido de placer. Sus poderosos músculos se movían con gracia, sus escamas brillaban como pulido ónix, sus gigantescas alas creaban huracanes, tornados, tifones... Durante muchos eones fue amo y señor absoluto del planeta que le dio la vida. Vio la tierra convulsionada por terremotos, nadó en ríos de lava ardiente, sobrevoló montañas recién nacidas, fue testigo del nacimiento de nuevos animales, del hundimiento de tierras. Y, entonces, un horrísono estruendo y un temblor de tierra sacudieron su madriguera acabando con el sueño del pequeño lagarto. 


 

jueves, 10 de septiembre de 2026

El nuevo


 Llegó al trabajo lleno de entusiasmo; llevaba mucho tiempo esperando una oportunidad y esta sustitución, sin duda, lo era... o eso pensaba. 

La emoción duró lo que tardó en sentarse y abrir su ordenador. La incredulidad creció al hablar con su secretaria y, tras reunirse con sus subordinados, se sintió completamente desbordado y agotado antes de tan siquiera comenzar. Aquello era un desastre: había toneladas de trabajo pendiente, peticiones sin atender y quejas sin escuchar. 

Una auténtica calamidad.

Un caos que iba a llevarle eones arreglar.

Con la de dioses que había y le fue a tocar sustituir al más inútil de todos.


Treinta años

  Treinta años viviendo en un piso compartido, se dice pronto y pasan igual de pronto. Treinta años acostumbrado al sonido, el olor y el cal...