domingo, 25 de octubre de 2026

Treinta años

 

Treinta años viviendo en un piso compartido, se dice pronto y pasan igual de pronto. Treinta años acostumbrado al sonido, el olor y el calor de otros. Treinta años de vivir acompañado por la fuerza. Treinta años sin poder permitirse otra cosa.

Y, de repente, la muerte.

La soledad eterna.

No podía soportarlo.

Abandonó su ataúd y se buscó un mausoleo compartido.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Yo ya he hablado demasiado, ahora te toca a ti...

Treinta años

  Treinta años viviendo en un piso compartido, se dice pronto y pasan igual de pronto. Treinta años acostumbrado al sonido, el olor y el cal...