Eras una pequeña larva que sólo pensaba en comer, engordar y crecer.
Eres un capullo oculto en la oscuridad, inmóvil mientras tu cuerpo se deshace para construirse de nuevo.
Pronto serás algo hermoso.
La voz la arrullaba con dulzura mientras ella soñaba.
Pronto saldría de su crisálida.
Extendería sus alas, tan delicadas y tan fuertes.
Unas horas después estaría lista para cazar a su primer humano.
La voz seguía con su arrullo:
Eras una larva glotona.
Eres una hermosa crisálida.
Serás un bello depredador.

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Yo ya he hablado demasiado, ahora te toca a ti...