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Mostrando entradas de marzo, 2012

Resurrección

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Me devolviste la existencia, rabí, pero no la vida, ni el gusto por ella, ni el deseo de vivirla. Me despertaste del sueño de la muerte y me sacaste del vientre de la fresca tierra igual que una partera saca al recién nacido del vientre de su madre pero mi carne no es sonrosada, ni mis pulmones ansían el aire fresco, ni mi corazón palpita anhelante de futuro.
Mis hermanas, que tanto deseaban tenerme de vuelta entre los vivos, están descubriendo que hay deseos que es mejor no cumplir y comienzan a arrepentirse. No me dicen nada, no quieren herirme, pero no hace falta que lo hagan, lo veo en sus gestos y lo oigo en sus silencios. Es normal, yo ya no soy el hermano que perdieron y ellas para mí son casi unas desconocidas, parte de la vida que perdí. Los vecinos y amigos me evitan, los niños lloran cuando me ven, los animales huyen asustados, perciben el olor a muerte  que me rodea y no soportan tenerme cerca.

El’azer se detiene y mira a través de las ventanas, hacia algún lugar que sólo él…

Sencilla elección

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La noche era densamente oscura. Oscuro cielo. Oscuras calles. Oscuro callejón lleno de oscuras sombras.

El hombre, encogido de frío dentro de su abrigo, mira con desconfianza hacia la tenebrosa calleja y piensa que quizás fuera mejor tomar la iluminada y concurrida calle principal, pero el cansancio y el deseo de llegar a casa pueden más en su ánimo que el temor y, dando un gélido suspiro de resignación, entierra las manos enguantadas en los bolsillos y aviva el paso al tiempo que se hunde en la profunda y silenciosa negrura.

Apenas ha llegado a la mitad del recorrido, cuando de entre las sombras del oscuro callejón se separa una sombra aún más oscura que se aproxima parsimoniosamente al asustado transeúnte que, acongojado, queda paralizado como un conejo ante los faros de un coche.

En la calle vacía tan sólo se escucha la agitada respiración del aterrorizado viandante y el aleteo de las ropas de la negra figura, movidas por un viento que parece soplar sólo para ella.

La temperatura ha b…