domingo, 26 de julio de 2020

Personajes imaginarios durante el confinamiento


La chica de la curva está la mar de desconcertada, hace días (bueno, noches) que no pasa ni un mísero coche y no entiende nada. La pobre chica de la curva se pasa las horas muertas mirando hacia el horizonte, esperando ver aparecer unas luces con su correspondiente automóvil, pero el amanecer llega y por ahí lo único que pasa es el tiempo. Pobre chica de la curva a la que nadie ha dicho que estamos todos confinados y que lo mejor que puede hacer es largarse de vacaciones al Caribe.



Quienes también lo estarán pasando mal son los vampiros. Entre que no hay gente en la calle y que no saben quién tiene el virus, deben estar a dieta de sangre de animales... Animales de cuatro patas, quiero decir, o de dos, pero con alas. O sea, a dieta de animales no humanos.







Si ahora llegaran los extraterrestres se encontrarían con calles vacías, silencio y cantos de pájaros, mirarían a su alrededor asombrados pensando que llegaban a un planeta deshabitado y preguntándose qué había ocurrido para que una civilización desapareciera tan repentinamente que todas sus infraestructuras permanecían en pie... hasta que alguien desde un balcón gritara:
—¡Quedaos en casa, gilipollas!

jueves, 11 de junio de 2020

CUMPLEAÑOS 18


Han pasado 13 años desde que, en junio de 2007, subí mi primer post felicitando su quinto cumpleaños a la entonces enana. Y aquí estamos, 2020, el que será conocido como año de la pandemia, celebrando y felicitando a la ex-enana nada menos que su decimoctavo cumpleaños.

Hoy, mi bollito de nada, llega a la mayoría de edad. Parece ser que ya es una adulta, con todos sus derechos y todos sus deberes. Una fecha importante, sin duda, aunque esté lamentablemente empañada por las circunstancias que han evitado la realización de tantos planes. No podrás ver a tu novio ni podrás irte a un apartamento con tus amigos, ni tan siquiera has podido orlarte y aún andas preparando la ebau... pero a pesar de todo eso sigue siendo un cumpleaños importante. 

Es adulta, eso dice la edad. Se supone que ya le hemos enseñado lo que había que enseñar, que nuestra labor educativa habría acabado, y creo que no lo hemos hecho mal. Supongo que habremos cometido muchos errores, e imagino que algún acierto también habrá. Todo lo hemos hecho con amor, intentado hacerlo lo mejor posible.

Eres inteligente, divertida, responsable, con buena autoestima, buena amiga... buena gente. Que es de las mejores cosas que se puede ser.

Hoy, mi enana, se hace adulta. Muchas cosas han cambiado desde su quinto cumpleaños, pero lo que no cambia ni cambiará es el orgullo y el amor de sus padres. Ah, y que siempre será mi enana, mi bollito de nata y mi princesa de las mejillas de manzana. 

Te quiero.

¡FELIZ 18 CUMPLEAÑOS! 



miércoles, 1 de abril de 2020

El último hombre...


El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación... 

—Disculpe usted, señor narrador.  

—¿Sí? 

—Antes de continuar con su historia, ¿le importaría echarme un vistazo? 

—Oh... Vaya... Ehem... 

La última mujer sobre la Tierra estaba sentada a solas en una habitación... 





El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación circular y escribe en caracteres incomprensibles una larga historia sobre un hombre que está en otra habitación circular escribiendo sobre otro hombre que está en otra habitación circular... Y así hasta el infinito.  

En algo hay que pasar el tiempo cuando se es el último hombre sobre la Tierra. 








El último hombre sobre la Tierra pensó que, si había un último hombre sobre la Tierra, quizás también existiera una última mujer sobre la ídem y decidió que era hora de salir en su búsqueda para repoblar el mundo y esas cosas. Nada sexual, por supuesto, sólo se trataba de continuar la especie, no vaya a creer. Tras meses de viajar sin rumbo, al fin, el último hombre sobre la Tierra encontró a la última mujer sobre la ídem. La observó desde lejos durante un tiempo y, luego, sin acercarse a ella en ningún momento, se dio media vuelta para no volver jamás.... Era la misma mujer que, en el instituto, le había dicho que no se acostaría con él ni aunque fuera el último hombre vivo sobre la Tierra. 




El último hombre vivo sobre la Tierra se declaró a sí mismo Gobernante Supremo del Mundo, pero lo hizo tan mal que no tuvo más remedio que derrocarse a sí mismo y condenarse a la horca. 








lunes, 9 de diciembre de 2019

Invasión navideña


La invasión comenzó en Navidad. De manera tan sutil y silenciosa que nadie se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde. 
Fue una invasión imposible de prever y de la que, en consecuencia, fue imposible defenderse.
No hubo una gran flota invasora con millares de naves descendiendo del espacio hacia nuestros hogares.
No aparecieron ciclópeas naves nodriza oscureciendo el cielo de las principales ciudades del planeta.
Por no haber, no hubo ni declaración de guerra, ni un discurso de “estamos aquí”, ni siquiera un mal “encuentro en la tercera fase” en el que se solicitara ver a nuestro líder.
Nada.
Sólo aquellas minúsculas, frágiles, brillantes y coloridas bolas colgando de todos y cada uno de los árboles de Navidad instalados por todo el mundo. 
Para Nochebuena el despliegue había concluido.
En la mañana de Navidad, las familias reunidas junto al árbol contemplaron como sus esféricos adornos emprendían el vuelo, titilando delicadamente y, delicadamente, comenzaban a lanzar rayos aturdidores.
Antes del 31, todos los gobiernos se habían rendido.
Desde entonces todo el mundo odia la Navidad.



martes, 3 de diciembre de 2019

Micros

Abducción

Mi vieja camioneta se detuvo en mitad de la nada sin motivo aparente y una potente luz blanca me deslumbró. Luego, perdí la consciencia. Al despertar estaba sobre algo que parecía una camilla, en una amplia sala de aspecto tan extraño que no sabría describirla. Giré la cabeza y vi que, cerca de mí, había un ser grisáceo, con grandes ojos y miembros extremadamente largos, como ET, ya sabes, pero más alto y bastante menos “achuchable”. Oí, extrañado, unos mugidos y, al mirar a mi alrededor, vi que, en unas cabinas transparentes, unas vacas se removían, ansiosas. 
Cuando las criaturas se dieron cuenta de que estaba despierto me rodearon, parloteando excitados. Como comprenderás yo estaba aterrorizado. No tenía ni idea de qué iban a hacerme, así que, en un instante, mi imaginación me presentó decenas de posibles futuros y ninguno me pareció especialmente agradable.
Pero no ocurrió nada de lo que imaginé.
Los extraterrestres sólo me hablaban y me hacían gestos.
Querían algo de mí.
Algo que me llevó un largo rato averiguar.
Algo que jamás hubiera imaginado.
No querían investigar sobre nuestra sociedad.
No querían saber nada de nuestra cultura.
No les interesaba nuestra biología.
Lo único que querían es que les enseñara a ordeñar las vacas. 
Nadie me cree, pero es cierto, los alienígenas habían descubierto la leche y les encantaba. Es por eso que abducen tantas vacas.


Robots I

Les advertimos que debíamos quitar ese mensaje de la página, que íbamos a tener problemas, pero a sus señorías les pareció un gasto innecesario. Pues ahí tienen el resultado: cientos de robots congelados en un bucle sin fin, debatiéndose  entre su deber de votar y su imposibilidad de mentir. Y todo porque, tras conceder el derecho al voto a las máquinas, no quitaron del acceso a la web electoral el dichoso mensajito de “No soy un robot”.




Robots II

“No soy un robot”, leyó. 
Sólo debía hacer clic en esa pequeña casilla y tendría acceso a la web.
“No soy un robot”, tan sencillo. Un pequeño gesto de su dedo, un mínimo movimiento y todo resuelto.
“No soy un robot”, tan fácil, tan simple... tan imposible para un robot.




martes, 29 de octubre de 2019

La voz


El oscuro pasillo bulle de vida. Cosas viscosas reptan y se deslizan. Diminutos chillidos agónicos llenan un aire que apesta a muerte. No hay recodos donde esconderse.  O avanzas o retrocedes. No hay más. 
Una voz a tu espalda te azuza, te aguijona, te incita.. 
—¡Decide! ¡Rápido! ¡Vamos! ¡Decide! Sigue adelante o vuelve atrás. Pero ya. ¡Pronto! Sigue o vuelve, pero hazlo ya.
Y tú corres, hacia delante, o eso crees, porque la voz la tienes detrás, o eso te parece.. Avanzas a trompicones, o tal vez retrocedes, en esa oscuridad no puedes estar seguro. Resbalas, caes, te levantas, te golpeas contra las paredes, rebotas en ellas, cambias de sentido continuamente, te sientes como una bola de pinball. A tu alrededor sólo la oscuridad, el aroma a putrefacción y la voz:
—¡Vamos! ¡No te pares! ¡No descanses! ¡Sigue corriendo! ¡No lo pienses, no tiene sentido! Da igual hacia dónde, no le des más vueltas. ¡Hazlo! 
Y tú sigues corriendo, casi sin fuerzas, aspirando el aire enrarecido a grandes bocanadas, el corazón tamborileando al ritmo de un batería enloquecido. tus sentidos agudizados al máximo. 


El simio ascentral ha tomado el control de tu cuerpo y trata de alejarse del depredador que le acosa.
La voz sigue hablando, con urgencia. Te gustaría pensar que se preocupa por ti, que intenta cuidarte, animarte, guiarte, ponerte a salvo. Te empuja, te impulsa y tú la escuchas y la obedeces. No puedes hacer otra cosa. Así que sigues obedeciendo:
—¡Derecha o izquierda! ¡Vuelve a elegir! ¡Izquierda o derecha! Decide, pero no dejes de moverte. Parar no es una  opción. ¡Vamos, vamos, vamos....!
Llevas mucho tiempo corriendo, demasiado para tus músculos, demasiado para tus pulmones, demasiado para tu corazón, demasiado para tu cerebro. Estás a punto de derrumbarte. Sólo la fuerza de voluntad te mantiene en pie, y eso también se está acabando. El momento de la rendición está cerca. Un olor nauseabundo inunda tu nariz, algo roza tu nuca. El final se aproxima, inexorable.
Y la voz, esa voz que te ha acompañado todo el camino, te urge una vez más:
—¡Ahora! ¡Ya! ¡Avanza o retrocede! ¡Corre! ¡Ve hacia tu muerte! Ya sólo te queda elegir cómo quieres morir...
Y tú, gimiendo y llorando, avanzas, aterrorizado, pero aliviado porque el fin está cerca.

martes, 8 de octubre de 2019

Elecciones


Una vez concluido el debate electoral, las luces del estudio comienzan a apagarse. En el pequeño escenario montado para la ocasión los tres candidatos, suspendidos en poses circunspectas, aguardan.  

En cuanto el último trabajador abandona el estudio por la puerta principal, se abre otra, casi invisible para quien no sepa que está allí, por la que entran otros hombres, unos con aspecto de técnicos, otros con maletines de cuero y excelentes trajes que lo mismo podrían ser altos ejecutivos, que agentes secretos pero que, en realidad, son ingenieros. Más concretamente ingenieros especializados en robótica. 

Mientras los técnicos se aproximan a los “candidatos” y revisan que todo esté correctamente antes de devolverlos al almacén, los ingenieros cuchichean sobre las incidencias del debate. 

—CAND3 me preocupa, comienza a desvariar, tal vez llegó la hora de sustituirlo o nos ocurrirá como aquel que decía aquellas frases tan graciosas. 

—¿Te refieres al de “somos sentimientos y tenemos seres humanos”? ¡Era muy divertido! 

—Sí, sí, mucho, pero en qué líos se metía. Tendríamos que haberlo retirado antes. Y CAND3 lleva su mismo camino, así que estad atentos. 

—CAND1 y CAND2, bien, aunque quizás podríamos moderar un poco a CAND1, creo que hemos exagerado un poco. 

—¿Estás seguro? Mira que se supone que es el que ha de ganar. que ya sabes que este año toca “cambio” —el ingeniero entrecomilla imaginariamente su cabeza—. Si lo hacemos ahora la transformación será demasiado evidente. Yo creo que lo mejor es dejarlo así y ya lo iremos moderando durante el mandato.  

—En cuanto a CAND2, bueno, pues ahí está, en su papel de aspirante gris y sin sustancia. Vamos, que ha estado como debe de estar: como si no estuviera. 

—Ya sabes, los de arriba lo reservan para unas futuras elecciones. Será el que salve a todos del radical CAND1. 

—¡Qué pantomima tan absurda cada cuatro años! No sé por qué los jefazos se empeñan en seguir fingiendo que existe eso llamado democracia en lugar de decir abiertamente que da igual lo que diga “el pueblo” —el ingeniero volvió a dibujar las imaginarias comillas a ambos lados de su calva cabeza— porque ya está todo decidido y más que decidido. 

—Ya te lo hemos explicado mil veces: mientras la gente crea que tienen algún poder de decisión, estarán más o menos tranquilos, protestarán y se quejarán, pero no habrá ninguna algarada real pues piensan que, con el próximo, quizás, las cosas sean diferentes.De este modo, el Gran Consejo Mundial puede seguir gobernando en la sombra con cierta tranquilidad. El sistema funciona... más o menos... Y, total, tampoco es que se diferencie mucho de la época en que los candidatos eran seres humanos. Así que...

El ingeniero se encoge de hombros, cierra su maletín y, dando una palmada, sugiere una visita al bar de la esquina.  

Los futuros gobernantes del país aguardan, inmutables, que los operarios les hagan una última revisión antes de encontrarse -sonrientes unos, ceñudos otros, entregadísimos todos a su causa- con los periodistas que ya aguardan a la salida de los estudios. 

En unos días se alzará un nuevo presidente... y el mundo seguirá girando. 

Personajes imaginarios durante el confinamiento

La chica de la curva está la mar de desconcertada, hace días (bueno, noches) que no pasa ni un mísero coche y no entiende nada. La pobre...