Recuerdos veraniegos

Accidente

Cuando vio la chaqueta ensangrentada, idéntica a la suya, el corazón se le encogió como un pájaro aterrorizado.
Por fortuna el mechón de cabello rubio que pudo entrever bajo la sábana no tenía nada que ver con el suyo y Hernando se relajó con un largo suspiro, sintiéndose ridículo por la absurda aprensión que atenazaba su pecho cada vez que asistía a un accidente.
-¡Menuda tontería! -pensó- ¿Cómo voy a ver mi cadáver si fue incinerado hace cuatro años?
Crimen forestal
Tras una semana de búsqueda encontraron al desaparecido buscador de setas, semidesnudo y atado a un árbol, en lo más profundo del bosque. A su lado la cesta, casi vacía, su bastón y su navaja. Esta última mostraba signos evidentes de haber sido utilizada -entre otras- como arma del crimen.
En la frente, escrito con su sangre, podía leerse una frase que dejó a todos confusos:
-¡Dejad en paz nuestros hogares!
Todas las pruebas fueron recogidas, registradas y clasificadas, todas excepto las que podían solucionar el caso: unas diminutas huellas de botas, ocultas por las hojas, que rodeaban el cuerpo y, en el fondo de la cesta, enganchado en la trama, un pequeñísimo gorro cónico de color azul brillante.
Punto final
Peinó su larguísima melena con extrema paciencia.
La trenzó con parsimonia, esperando a que aquel borracho que se hacía llamar padre, quedara inconsciente a causa del alcohol. Sus recuerdos se entrelazaban y trenzaban al tiempo que lo hacía su cabello, dejándola con la boca y el alma rebosante de acíbar.
Cuando hubo acabado su trenza, dejándola bien prieta, tomó las tijeras y la cortó, la ató por ambos extremos y, con sosiego, fue hacia donde el repugnante violador roncaba. Envolvió su cuello -casi delicadamente- con la trenza recién cortada y apretó, con la fuerza que sólo el odio da, hasta sentir que la muerte tomaba posesión de aquel cuerpo.
Y entonces esbozó la primera sonrisa de toda su vida.
Como siempre me ha chiflado. Todos tienen ese toque oscuro que tanto me gusta, pero el que be leído tres veces ha sido Recuerdos veraniegos... ¡¡ Se saaaleee!!
ResponderEliminarEres con creces mi escritora preferida.
Besos ♡ ♥ ♡
Unos relatos tan extraordinarios como sorprendentes. No sabría con cuál quedarme. Pero, ¿para qué elegir? Me quedo con todos. Un abrazo.
ResponderEliminarLuna de Castor: Ya sé que estos son los que te gustan a ti... y cuanto más psicópata el protagonista, mejor ;D
ResponderEliminarJosep Mª Panades: Eso iba a decirte yo: quédate con todos, a fin de cuentas, son gratis :D
Jejejejeje, cómo me conoces ^_^
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