La canica

Vagaba, aburrido, en busca de algo interesante con lo que matar el tiempo cuando un leve reflejo azul rozó su retina. Allí, abandonada, centelleante, bañada por la luz del sol, hermosamente azul, se encontraba la más bella canica que jamás hubiera imaginado.


Se aproximó a ella, hechizado por su perfecta belleza. Se tumbó para mirarla más de cerca. La tomó con cuidado, la hizo rodar entre sus dedos con delicadeza contemplando como la luz la hacía resplandecer con unos maravillosos destellos iridiscentes.


Cuando se cansó de observarla desde todos los ángulos posibles, volvió a dejarla en el mismo lugar en el que la había encontrado. Se puso de rodillas, adoptó la posición adecuada, se concentró en el lugar hacia el que quería enviar la canica, dio un golpe seco con el dedo corazón y...


...Un horrísono retumbar recorrió el pequeño planeta. La tierra tembló como jamás lo había hecho, vientos huracanados volaron por toda su extensión, el calor se hizo insoportable, la luz del sol desapareció durante días y días... Los dinosaurios se extinguieron lentamente...


... La canica sale disparada. Va tras ella. Vuelve a ponerse en posición. Se concentra, prepara la mano, el dedo corazón inicia su movimiento hacia la pequeña y brillante canica azul...






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