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Mostrando entradas de agosto, 2010

Cosas que hacer sin moverse del sofá

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Me voy de vacaciones que ya me toca. Volveré en un par de semanas o así.

A la vuelta pasaré lista, así que espero que no falte nadie. Ah, que me cuiden el blog no sea que vuelva y no esté :D

Aquí dejo, como despedida, un post ligerito y tontorrón, que es lo único que, en estos momentos, me permite el calor...



Tumbarte en el sofá mirando fijamente al techo.
Observar la nueva grieta que ha aparecido en el mismo.
Jugar a “¿y si...?”Por ejemplo: ¿Y si esa grieta se hiciera más grande? ¿Y si de esa grieta comenzaran a salir monstruos de otra dimensión? Y así hasta que te aburras.

Probar si es cierto eso de la telequinesis por no levantarte a buscar una cerveza.

Jugar a encontrar imágenes en las vetas del parquet/en los pozos del café/en cualquier mancha que encuentres al alcance de tus ojos.

Hacer estiramientos de piernas intentando coger el mando de la tele con los pies.
Tirar el mando al suelo.
Volver a hacer estiramientos con el mismo objetivo (prohibido levantarse del sofá).
Comprobar nuestr…

La voluntad

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El anuncio de aquella vidente-curandera-médium lo ponía bien claro: “Sólo cobro la voluntad”. Como todo el mundo sabe -y si usted no lo sabe, ya se lo cuento yo-, una vidente-curandera-médium que sólo cobra la voluntad es una auténtica vidente-curandera-médium. Nada que ver con esas estafadoras -y estafadores- que te hacen pagar un dineral por sus pócimas-videncias-contactos. O eso dicen los que dicen que saben lo que dicen.
Tenía, además, fama de ser buenísima, infalibilísima y estupendísima, con lo cual su consulta estaba siempre llena de gente doliente y paciente, muy paciente, porque tenían que esperar horas y horas antes de ser atendidos por la famosa vidente-curandera-médium.
Y todos salían contentos, felices y relajados. Al menos eso parecía por las enormes y vacuas sonrisas con la que salían de la pequeña salita-despacho-consulta de la única, auténtica y extraordinaria vidente-curandera-médium.
Si alguno -o alguna- de los que en la salita de espera esperaban con paciencia de paci…

Gatos

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Sonrisa
Hace unos días el gato de Cheshire estuvo en casa de visita y su sonrisa se quedó flotando sobre mi sofá. La he limpiado y dado brillo. La he puesto junto al espejo y queda estupendamente. Desde que está ahí, en casa nadie aguanta mucho tiempo deprimido. Eso sí, hemos creado una curiosa tendencia a decir cosas sin sentido.
Si alguien se cruza con el gato, ruego le comunique que puede pasar a por ella cuando quiera... o no.

Incertidumbre
Cuando Hamlet y el gato de Schrödinger se conocieron, se cayeron bien al instante. Hamlet sintió una simpatía instantánea por la incertidumbre existencial del “estar o no estar” del gato y el minino comprendió sin ningún problema la indecisión -también existencial- del “ser o no ser” de Hamlet. Por eso, tras un tiempo de vacilación y duda, ambos, gato y humano, se animaron a compartir vida y perplejidad.
Y ahí andan mezclando dudas e incertidumbres entre el “ser o no estar” y el “no ser y estar” y el “estar o no ser” y el “no ser o no estar” y el “…

Aura y la lavadora (Infantil)

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La pequeña Aura entra en la cocina y se sienta en el suelo, frente a la lavadora. Su mamá siempre se queja porque dice que los calcetines le desaparecen en esa máquina.
Esto intriga mucho a Aura. Por eso siempre se sienta delante de la lavadora para ver si logra averiguar dónde van los calcetines que su mamá pierde.
Sus ojos dan vueltas y vueltas siguiendo el girar de la ropa. Sube un pantalón, baja una camiseta, asoma el borde de un vestido, ahí, ahí hay un calcetín... ¡vaya desapareció!
Mientras la ropa gira, Aura piensa que, quizás, la lavadora es algo más que una lavadora. Piensa que, tal vez, es una puerta mágica hacia el mundo de los calcetines y por eso es que desaparecen tantos ahí dentro.
Piensa Aura que, tal vez, si mira muy fijamente, muy fijamente, sin parpadear siquiera, podrá ver cómo se abre esa puerta, allá, al fondo, y cómo se escapa algún calcetín; igual uno de esos rosas suyos tan bonitos.
Sus ojos dan vueltas y vueltas siguiendo el girar de la ropa. Sube un pantalón…