Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2009

Las piedras

Imagen
Toc... Toc... Toc...
Deja de jugar con las piedras, vamos de caza, le dice su padre y, sin detenerse en su camino, le lanza tal colleja que el joven tiene la impresión de que su cabeza va a salir disparada de su cuello.
Toc... Toc... Toc...
El muchacho se frota el punto en el que la mano de su padre ha impactado pero no se mueve de su lugar. Lleva días y días reuniendo decenas de piedras, las tiene de todos los tamaños y formas, y no cesa de golpearlas unas contra otras.
Toc... Toc... Toc...
Su padre vuelve sobre sus pasos y le suelta otro manotazo. ¿Es que no me has oído? El chico, sin responder, sigue golpeando piedra contra piedra. Un día, viendo fabricar puntas de flecha, una de las piedras soltó una pequeña chispa. Ese mismo día otra chispa prendió en su mente.
Toc... Toc... Toc...
Finalmente su padre lo deja por imposible. La caza no puede esperar y, a lo que se ve, su hijo no piensa moverse de donde está. El sonido de las piedras entrechocando le acompaña mientras se aleja.
Toc...…

Una cuestión de peso

Imagen
Al fin lo había logrado, sí señor, al fin lo había conseguido. Tras tantos sufrimientos había encontrado el secreto para perder esos kilos que le sobraban y que tanto amargaban su existencia.
Se siente tan feliz que se lo cuenta a todo aquel que le preste un poco de atención.
Hasta el momento de su revelación -así la llama él, “su revelación”-, había probado todas las dietas habidas y por haber sin ningún resultado. Así, a bote pronto, podía recordar la dieta de la sopa de cebolla, la de la alcachofa, la de Atkins, la de los astronautas, la de la Clínica Mayo, la Scardale, la de la Piña, la Macrobiótica, la Definitiva -claro que eso venían a prometer todas, comenta con risita sarcástica-, la del futbolista, la del bocadillo, la de la Luna, la disociada y hasta la del Ramadán. Había probado -continua enumerando alegremente- con endocrinos, nutricionistas, pastillas milagrosas, acupuntores y hasta con curanderos africanos. Había practicado deporte, meditación, visualización e, incluso -…

Aburrimiento estival

Imagen
Menudo rollo de vacaciones. Mejor se hubiera quedado en casa, con sus amigos, como ella quería. Pero no la dejaron. Y ahora, claro, se aburría, se aburría; se aburría muchísimo.
Como cada anochecer de esas inacabables vacaciones se sentó, con fastidio, en la playa vacía y se dedicó a contemplar el horizonte mientras sus dedos jugueteaban con la arena y su mente divagaba imaginando qué estarían haciendo sus amigos allá, en casa.
Su mirada se detuvo en la fina línea del horizonte y sonrió. Cuando era pequeña creía que aquella línea era un hilo que sujetaba al mar para que no se desbordara... ¡menuda tontería!, pensó. Mientras recordaba estas cosas, estiró su brazo y, formando pinza con sus dedos índice y pulgar, hizo el gesto de coger la línea del horizonte.
Para su sorpresa, sus dedos se hundieron en el agua. Luego, aún incrédula, los cerró y notó, con pasmo, que podía sujetar aquella línea que creía mera ilusión óptica. Entonces, sin pensarlo, llevada por la curiosidad y el aburrimiento…

En la escena del crimen

Imagen
El caos llega de improviso a la -hasta aquel momento- silenciosa y solitaria calleja. La policía es la primera en aparecer, con sus sirenas y sus luces y sus gritos y sus helicópteros, iluminando la noche con sus focos, a la búsqueda de algún posible culpable que aún ronde los alrededores. Casi a la par que ellos -alguno incluso antes- arriban los curiosos, los morbosos, los aburridos, los solitarios, los “yo-sólo-pasaba-por-aquí”, todos dispuestos a arrancar algo de emoción a la noche. Finalmente, la tribu de los periodistas, con sus móviles, sus cámaras fotográficas, sus grabadoras, sus cámaras de vídeo -incluso algún viejo dinosaurio con bolígrafo y un cuaderno-, con sus preguntas, con su molesta curiosidad; listos para buscar la verdad o, al menos, una medio verdad con la que llenar noticiarios y periódicos.
Todo se llena de ruido, gritos, murmullos, carreras, miradas de espanto, discusiones, sonido de radios, variados tonos de móviles, cámaras en funcionamiento, charlas de report…

Decepción

Imagen
¡Menuda decepción! Después de todo lo que nos han contado, probarlo ha sido frustrante. Me esperaba otra cosa, la verdad.
Esperaba... Hmmm... cómo explicarlo... esperaba... algo así como un ¡Bam!, o un ¡Bum!, un “open your mind” y un “be water, my friend”, ya sabes a qué me refiero.Imaginaba que habría un sorprendente y repentino estallido de luz aquí, en mi cabeza, así como un destello súbito. Esperaba... no sé... una especie de revelación fulminante. Esperaba... esperaba... ¿cómo te diría? Esperaba sentir algo así como una sacudida mental que me dejara con la innegable sensación de “ahora-lo-sé-todo”. Sí, eso es lo que esperaba: saberlo todo, de una vez, de golpe. Algo así como ¡bang!, ahora no sé nada y luego ¡bang!, ahora lo sé todo...
Pero no ha pasado nada de eso. No, señora. Sigo igual que antes. Bueno, no exactamente igual. En realidad, ahora soy muy consciente de mi ignorancia supina sobre todo cuanto me rodea. Ahora siento así como unas cosquillas mentales, un prurito inquieto…

La canica

Imagen
Vagaba, aburrido, en busca de algo interesante con lo que matar el tiempo cuando un leve reflejo azul rozó su retina. Allí, abandonada, centelleante, bañada por la luz del sol, hermosamente azul, se encontraba la más bella canica que jamás hubiera imaginado.
Se aproximó a ella, hechizado por su perfecta belleza. Se tumbó para mirarla más de cerca. La tomó con cuidado, la hizo rodar entre sus dedos con delicadeza contemplando como la luz la hacía resplandecer con unos maravillosos destellos iridiscentes.
Cuando se cansó de observarla desde todos los ángulos posibles, volvió a dejarla en el mismo lugar en el que la había encontrado. Se puso de rodillas, adoptó la posición adecuada, se concentró en el lugar hacia el que quería enviar la canica, dio un golpe seco con el dedo corazón y...
...Un horrísono retumbar recorrió el pequeño planeta. La tierra tembló como jamás lo había hecho, vientos huracanados volaron por toda su extensión, el calor se hizo insoportable, la luz del sol desapareci…

La señal

Imagen
A finales del mes de marzo Groucho lanzó un reto (o un concurso sin ganador) bajo el título de: "Yo te muestro una señal y tú me regalas una historia ¿vale?", obviamente no pude resistirme a semejante "desafío" y participé junto con otros muchos lectores de su blog. El resultado fue el siguiente:

Esta es la foto:



Y este mi relato:


Se paró ante la señal y la miró con detenimiento. Resultaba de lo más curiosa. Un hombre, una chistera, un conejo saliendo de ella... un predis... pedrist... un predisti... bah, un mago, supuso.
¿Qué hacía allí, en medio de un bosque, una señal semejante?
¿Avisaba de algún circo en los alrededores? No se veía nada que indicara tal cosa...
¿Alguna escuela de predis... predisti... magos en las cercanías? Tampoco parecía muy probable.
¿Pedía precaución por la presencia de magos sueltos? Eso sonaba realmente extraño.
Se sentó frente a ella y continuó devanándose los sesos con tan curioso problema.
Un extraño zumbido lo sacó de su ensimismamiento. U…