Travesura


-¡Esto ya pasa de castaño oscuro!- Grita la mujer pelirroja al pequeño diablillo.

-¡Te estás tomando demasiadas confianzas!- El diablillo, con las manos en la espalda y moviendo los pies con nerviosismo la mira, entre avergonzado y socarrón, desde sus quince centímetros de altura. Le está cayendo una buena al pequeño demonio... y con razón.

-¡Pase que me robes los calcetines! ¡Pase que desaparezcas mi ropa interior!

El minúsculo ente demoníaco baja la vista súbitamente interesado en una mota de polvo que, al parecer, tiene en el dedo gordo de la mano derecha.


-¡Pase que me birles unas monedas o me escondas las llaves o el móvil! - continúa la pelirroja cada vez más enfadada - ¡Puedo aceptar todo eso pero esto... esto... esto me parece excesivo!

La mujer señala, con dedo tembloroso, una bola anaranjada y maulladora metida en una pequeña, minúscula, pecera.



El diablillo se atraganta con una risilla inoportuna.

-Bueno... -dice- podría haber sido peor... podría haber puesto agua...





P.S.: Y dirán ustedes: esta mujer le tiene manía a los gatos... Pues no, palabrita que no. Doy mi palabra de que estos dos posts son mera casualidad y que fueron escritos con varias semanas de diferencia. ¡Qué le vamos a hacer! A mi inspiración le dio por meterse con los gatos pero es culpa suya, no mía. A mí los gatos me caen muy bien aunque no lo parezca :D

Aprovecho para dar las gracias a Saqysay por concederme el premio Blog de Oro que ya he puesto en mi repisa. Muchas gracias :)



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