sábado, 11 de junio de 2016

Cumpleaños número 14



Hoy es 11 de junio y el 11 de junio es un día especial en casa porque es el día en que nació Ayla. O sea que hoy, 11 de junio, es el cumpleaños de la “enana ya para nada enana” que cumple, nada menos que catorce añazos como catorce soles. Y, como cada cumpleaños, toca poner post en su honor. Pero en esta ocasión no van a ser mis palabras las que leáis, si no las suyas. Voy a poner un par de textos escritos por ella y chulear un poco de niña talentosa. Además, la conoceréis mejor a través de sus palabras que de las mías.

¡FELIZ CUMPLEAÑOS, ENANA YA PARA NADA ENANA!

Aquí os dejo los textos. Espero que os gusten.

 
Otoño

Llega octubre y el tiempo otoñal con él. Esta estación siempre me trae buenos sentimientos y sensaciones. Quizás sea por el hecho de todos los recuerdos buenos que tengo en esta época. Como mi viaje a Canadá, donde sin explicación lógica las copas de los árboles seguían verdes. O esas semanas en las que me pongo mala y paso el día calentita en mi cama. O puede ser también porque me gusta ese tiempo que no es ni frío ni calor, los cielos grises y las hojas cayendo hacia el suelo y cambiando a muchísimos colores: amarillo, rojo, marrón… Paseos por el parque, donde ancianos se encuentran sentados en los bancos, solo observando la belleza del lugar. Todo esto siempre me ha traído mucha felicidad, al contrario que el verano, con ese calor que parece que ni la lava de un volcán podría alcanzar.
Quizás sólo soy rara.

 
Heroína

Helena era una chica normal, que asistía a un instituto ordinario y con amigos igual de normales. Aún así, la gente la veía como un bicho raro. ¿Por qué? Ella nunca se ha enamorado, ni le ha gustado en lo más mínimo una persona. Todos los chicos que había conocido no tenían nada que le atrajera.
Pero todo cambió cuando un día cualquiera llegó a clase y se encontró a una nueva persona. Era una chica alta, de pelo rubio ondulado y ojos verde esmeralda. Le cortó la respiración con su belleza. ¿Qué le estaba pasando? Quería hablarle pero tenía miedo, ¿y si causaba una mala impresión? Nunca había estado tan nerviosa en su vida. Con su corazón latiendo a mil por hora, se acercó a ella y, tartamudeando, dijo hola. O bueno, eso pensó Helena. Porque en realidad, sólo se había desmayado antes de pronunciar palabra, y la chica misteriosa había desaparecido. Pero ya lo tenía claro, encontraría a esa chica que le demostró al fin que tenía la capacidad de enamorarse, su heroína.