No hagáis ruido, casi ni respiréis,
mejor incluso que no miréis.
Dad un largo, enorme, gigantesco rodeo,
pero no os acerquéis, no hagáis ruido, casi ni respiréis
o lo que ahí esté durmiendo
saldrá de caza y vosotros seréis la presa.
—Que viene el Coco —le decía su madre si no quería comer. —Que viene el Coco —le insistía si desobedecía. —Que viene el Coco —repetía si ...
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Yo ya he hablado demasiado, ahora te toca a ti...