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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Nochevieja

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¿Año nuevo?

La última onda sonora de la última vibración de la última campanada del año acababa de sonar. Todos en la plaza gritaban, saltaban, se abrazaban y bebían. -¡Feliz Año Nuevo! Gritaban unos. -¡Happy New Year! Se atrevían los que presumían de internacionales. Durante el tiempo que duró el viaje de esa última onda la algarabía fue mayúscula, el confeti voló, el alcohol descendió por las gargantas, los pies se movieron en danzas alocadas, las gargantas se esforzaron al máximo con cánticos y gritos. Y cuando, por fin, esa última onda sonora de la última vibración de la última campanada del año llegó hasta el último oído capaz de percibirla y murió, el reloj volvió a dar los cuartos. De pronto, todos volvían a estar en los lugares que habían ocupado hasta hacía un momento, con las uvas en las manos, aguardando expectantes, que el reloj comenzara a desgranar las últimas campanadas del año. Y de nuevo, cuando la última onda sonora de la última vibración de la última campanada del año acabó …

Negra Navidad

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En casa por Navidad

La escena no puede ser más idílica y típicamente navideña. El padre, sentado en una butaca de orejas junto a la chimenea, pipa en mano y la mirada fija en el crepitante fuego. La madre, con las gafas casi en la punta de la nariz, sentada en la butaca cercana, con un libro entre las manos. Y yo, el hijo pródigo, recién llegado de nuevo al hogar familiar, decorando el árbol familiar. Cuando era niño lo hacíamos juntos, ¿recuerdas, papá? Yo colocaba los de la zona inferior y luego te iba pasando los de la parte alta. Cuando ya estaba todo colocado, me levantabas del suelo para que pudiera poner la estrella en la punta. Y entonces, antes de encender las luces, entraba mamá con las galletas que acababa de preparar y unas humeantes tazas de chocolate. Ella y yo nos sentábamos mientras tú, redoblando un imaginario tambor, prendías las parpadeantes luces. Eran buenos tiempos aquellos. Éramos felices. Al menos yo lo era y siempre he supuesto que vosotros también lo erais... a…