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Mostrando entradas de marzo, 2015

Historias que trae el viento: Lágrimas

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Nota
Se sienta ante el papel dispuesta a verter sobre él toda la pena, toda la rabia, todo el dolor que atenaza su corazón al punto de casi detener sus latidos. Las palabras se agolpan en su cabeza, cada vez más densas y pesadas, apretadas unas contra otras, atemorizadas por el intenso dolor que las rodeaba. La pena no ceja, la congoja no flaquea, las palabras se empujan, se densan, se condensan y, finalmente, se licuan transformándose en un río de lágrimas, en una enérgica corriente que arrastra y limpia el alma adolorida. De su pluma nada sale, el papel queda en blanco. Ella se marcha dejando la húmeda nota sobre la mesa. Él no necesitó palabras para entender el mensaje de aquella nota.


Llanto
Aquel escritor estaba tan lleno de palabras, tan rebosante de vocablos, que, cuando lloraba, ya fuera de alegría o de tristeza, de emoción o de dolor, sus ojos no derramaban lágrimas sino verbos, sustantivos o adjetivos que él luego unía y transformaba en historias.

El maestro

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Todo el pueblo, lleno de furia, se había echado a la calle. Hasta el maestro, hombre prudente y callado, se había unido a la turba encolerizada que se dirigía al castillo en busca del monstruo que, desde hacía semanas, mantenía a la comarca aterrorizada. La furibunda turbamulta avanzaba en bloque, gritando, gruñendo, transformadas las individualidades en un único cuerpo erizado de palos, rastrillos, hoces, palas y cualquier otro instrumento agrícola que pudiera ser usado como arma, la ira de unos alimentando la ira de otros, dispuestos todos a rasgar, apalear, colgar, desgarrar y, en fin, acabar con la vida del monstruo de las maneras más atroces. El pequeño maestro, el hombre prudente que pasaba sus días enseñando y educando, se dejó arrastrar, enajenado por aquella marea de odio, hasta las puertas del castillo donde el Dr. Frankenstein y su criatura habitaban aunque, a medida que se aproximaban a su destino, más tiempo tenía para meditar y más resistencia oponía al torbellino de viole…