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Despertar




El joven, valeroso y atractivo príncipe entra en la oscura estancia. Las pesadas cortinas apenas dejan pasar un diminuto rayo de sol que lucha tenazmente contra las tinieblas sin lograr que cedan el terreno conquistado desde hace tantísimos años. Por fortuna el lugar se haya iluminado por decenas de velas de variado tamaño y grosor que permiten al joven príncipe avanzar sin tropezar.
En medio de la cámara un gigantesco lecho, semioculto por un pesado dosel, acuna el bello y dormido cuerpo de la princesa durmiente que aguarda el beso de amor que ha de sacarla de su prolongado letargo.
El príncipe se aproxima con sigilo. Se inclina sobre el rostro de la princesa y contempla su belleza: la delicada línea del cuello, el blanco escote, las negras cejas, las largas pestañas, el oscuro cabello enmarcando el níveo rostro y, sobre todo, los entreabiertos y rojos labios que parecen aguardar la dulce caricia que habrá de despertarla.
El joven roza suavemente la delicada piel y aspira el dulce aroma que desprende la dormida doncella. Cierra los ojos y, con extrema dulzura, deposita un único y amoroso beso en la roja boca.
La princesa abre los ojos. Se asusta. Se incorpora. Mira, confusa, a su alrededor. De pronto, parece recordar y comprender. Se gira hacia su salvador y sonríe con dulzura, timidez y cierta coquetería insinuante que anima al príncipe a tomarla entre sus brazos repitiendo, ahora con más intensidad, el beso.
La doncella, azorada, esconde la cara en el cuello del príncipe. El príncipe besa con delicadeza el cuello de la princesa. La luz de las velas hace destellar unos blancos colmillos. La sangre comienza a fluir, la vida huye de unas venas cálidas e inundan un frío corazón... El príncipe cae exánime sobre el lujoso lecho.
La princesa se despereza, llena de sensualidad, rebosante de sangre, repleta de vida y satisfecha del perfecto funcionamiento de su trampa.

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Jugando con la Ñ (Trabalenguas Infantiles... o algo así)

Vania, la araña
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La pobre araña
hoy tiene migraña
no puede ni pensar
por eso enmaraña su tela de araña
y no la sabe desenmarañar.
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La araña, con saña,
deshace su tela
mientras se queja y se duele
de la migraña
que enmaraña su tela de araña.
¡Menuda maraña
la tela que trama

Trabalenguas (intento de...)

En un comentario a mi post Amanecer me preguntó Rose (El Patio de mi Casa) : "¿Qué tal se te dan los trabalenguas? ¿Por qué no nos deleitas con alguno?". Bueno, pues yo no tenía ni idea de cómo se me daba eso de los trabalenguas pero me pareció una idea divertida y a ello me puse. Lo que ha salido aquí está. Si se me da bien o mal... se verá... Yo me he divertido haciéndolos, espero que ustedes se diviertan leyéndolos :)



Erre que erre, el burrero arreaba al burro cazurro,Arre que arre , arreaba el arriero al burro.Y arreando, correteando, carreteando y burreandosubían al monte arriero, carreta y burro.



Trae el trasgo el trigo a través del trigal,y un troll traicionero le roba el cereal.El trasgo travieso trota tras el trolly trota que te trota, trepa que trepó,trata de atraparlo pero se escapó.Traía el trasgo el trigo a través del trigalpero el troll traicionero le robó el cereal.


Lula, la lechuza, ulula en el álamoy allá, en el llano, aulla el alano.Lula, la lechuza, aletea,…

Micros

Composición
—¡Pum!
Sangre y sesos pintan la pared de rojo y gris.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Crac!
Un cuello se rompe.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Zas!
Un cuchillo atraviesa un corazón.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Agh!
El veneno hace efecto.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Perfecto! ¡Esto va genial! —dice el asesino mientras descarga una espada sobre un cuello desnudo.
—¡Zzzing!
Sangre goteando.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
Cada sonido es registrado en la grabadora que lleva consigo.
Registrado y revisado, para luego ser unidos en una sarta ininterrumpida.
¡Pum! ¡Plaf! ¡Crac! ¡Plaf! ¡Zas! ¡Plaf! ¡Agh! ¡Plaf! ¡Zzzing! ¡Plaf!
—¡Maravilloso! ¡Lo estáis haciendo genial! ¡Todos! —murmura el asesino mientras continúa con su macabra tarea— ¡Mi Oda a la Muerte será una obra maestra!

Miedo
— Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la calurosa noche veraniega, sólo se oye el cantar del grillo.
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
Silencio durante un momento y de nuevo:
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la casa vacacional, los inquilinos mal duermen con las ve…