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Micros




Érase una vez...

Gretel esperó pacientemente hasta que la enclenque vieja se inclinó sobre el horno y, tomando impulso, le dio un fuerte empellón que la hizo caer en el ardiente interior. Antes de que la bruja pudiera reaccionar, Gretel cerró la puerta ahogando sus gritos de pavor y dolor.
Sin perder un segundo la niña corrió a liberar a su hermano quien, pasando la lengua sobre sus afilados dientes, se aproximó al horno atraído por el delicioso aroma a bruja asada que este despedía.
Tras darse un buen atracón, cargaron con todo cuanto pudieron y regresaron a casa felices y ansiosos por ver la cara de sorpresa que iban a poner sus padres...




Biografía

Con apenas unos días las sábanas lo acogieron con ternura, envuelto en el perfume del talco y del amor materno.
Con seis años, las sábanas fueron cuevas misteriosas, murallas de castillos y fantásticos portales a mundos imaginarios.
A los quince fueron cofres que escondieron lágrimas, ilusiones e insaciados ardores.
A los veinticinco, las sábanas eran el escenario de ardientes encuentros amorosos y mudos testigos de desencuentros dolorosos.
A los cuarenta guardaron frustraciones, pérdidas y sueños rotos.
A los cincuenta y cinco fueron la ansiada cuerda que, ciñendo su cuello en mortal abrazo, lo arrancó de una vida que él no deseaba.
Sus últimas sábanas lo acogieron con frialdad,  envuelto en el perfume de la muerte y el dolor.




 
La maldición


Arrullada por las olas y acariciada por la brisa, la isla dormía su plácido sueño de milenios -cuenta el abuelo-. Frondosos bosques, rubias playas, aguas límpidas, sol y dulces temperaturas, este pequeño trozo de tierra era el paraíso soñado por muchos... hasta que la maldición cayó sobre nosotros arrasándolo todo.
Nuestra vida era pacífica y sencilla, nada teníamos, nada necesitábamos y nada ansiabamos. Éramos, a nuestro suave modo, felices... -al llegar aquí el abuelo hace una dramática pausa- Y entonces, enviada por no se sabe qué caprichoso dios, sin previo aviso, y ataviada con sandalias y calcetines, la maldición cayó sobre nosotros. Yo estaba allí cuando, colorado, sonriente y entusiasta arribó a la isla el primer turista y todo comenzó...


Entradas populares de este blog

Jugando con la Ñ (Trabalenguas Infantiles... o algo así)

Vania, la araña
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La pobre araña
hoy tiene migraña
no puede ni pensar
por eso enmaraña su tela de araña
y no la sabe desenmarañar.
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La araña, con saña,
deshace su tela
mientras se queja y se duele
de la migraña
que enmaraña su tela de araña.
¡Menuda maraña
la tela que trama

Trabalenguas (intento de...)

En un comentario a mi post Amanecer me preguntó Rose (El Patio de mi Casa) : "¿Qué tal se te dan los trabalenguas? ¿Por qué no nos deleitas con alguno?". Bueno, pues yo no tenía ni idea de cómo se me daba eso de los trabalenguas pero me pareció una idea divertida y a ello me puse. Lo que ha salido aquí está. Si se me da bien o mal... se verá... Yo me he divertido haciéndolos, espero que ustedes se diviertan leyéndolos :)



Erre que erre, el burrero arreaba al burro cazurro,Arre que arre , arreaba el arriero al burro.Y arreando, correteando, carreteando y burreandosubían al monte arriero, carreta y burro.



Trae el trasgo el trigo a través del trigal,y un troll traicionero le roba el cereal.El trasgo travieso trota tras el trolly trota que te trota, trepa que trepó,trata de atraparlo pero se escapó.Traía el trasgo el trigo a través del trigalpero el troll traicionero le robó el cereal.


Lula, la lechuza, ulula en el álamoy allá, en el llano, aulla el alano.Lula, la lechuza, aletea,…

Micros

Composición
—¡Pum!
Sangre y sesos pintan la pared de rojo y gris.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Crac!
Un cuello se rompe.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Zas!
Un cuchillo atraviesa un corazón.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Agh!
El veneno hace efecto.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Perfecto! ¡Esto va genial! —dice el asesino mientras descarga una espada sobre un cuello desnudo.
—¡Zzzing!
Sangre goteando.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
Cada sonido es registrado en la grabadora que lleva consigo.
Registrado y revisado, para luego ser unidos en una sarta ininterrumpida.
¡Pum! ¡Plaf! ¡Crac! ¡Plaf! ¡Zas! ¡Plaf! ¡Agh! ¡Plaf! ¡Zzzing! ¡Plaf!
—¡Maravilloso! ¡Lo estáis haciendo genial! ¡Todos! —murmura el asesino mientras continúa con su macabra tarea— ¡Mi Oda a la Muerte será una obra maestra!

Miedo
— Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la calurosa noche veraniega, sólo se oye el cantar del grillo.
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
Silencio durante un momento y de nuevo:
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la casa vacacional, los inquilinos mal duermen con las ve…