jueves, 7 de marzo de 2013

Héroes




Héroes.
Dicen que somos héroes.
Nos conceden medallas.
Nos aclaman.
Nos aplauden.
Nos felicitan.
Nos admiran.
Pronto nos olvidarán.
Héroes.
Dicen que somos héroes, que ya somos parte de la historia. Nos ponen de ejemplo y hablan de nuestro valor, de nuestro patriotismo, de la defensa de los ideales...
Héroes...
¿De qué le servirá una medalla al compañero muerto, al mutilado... al resto de nosotros, de qué nos servirá?
Nos llevaron hasta el campo de batalla y allí nos dejaron, solos, mal pertrechados y totalmente ignorantes de nuestro destino. El amanecer nos encontró ateridos y hambrientos pero, sobre todo, asustados y desconcertados.



Y entonces comenzó el infierno. Ellos eran decenas, cientos, miles. Duplicaban nuestro número, lo triplicaban, lo cuadriplicaban... Y nosotros hicimos lo que querían que hiciéramos, lo que teníamos que hacer, lo único que podíamos hacer... Luchamos como fieras salvajes. Luchamos con armas de fuego, luego con armas blancas y, finalmente, con las manos y los dientes. No luchábamos por mantener aquella colina, ni por la patria, ni por ningún ideal vácuo, ni siquiera por nuestras familias... Luchábamos por nuestras minúsculas, insustanciales y pobres vidas.
Héroes, dicen que somos héroes... Pero el muchachito que murió llamando a su madre nunca quiso ser un héroe, ni aquel otro que pisoteó sus propios intestinos, ni el que exhaló su último suspiro entre lágrimas por no poder ver a su hijo recién nacido... ni tan siquiera yo que contemplé todo eso y mucho más. No queríamos ser héroes. Sólo éramos un puñado de hombres lanzados en medio de una guerra que nunca fue nuestra y que no entendíamos, mera carne de cañón dispuesta a sobrevivir.
Héroes... Será...


Doblemente héroes, dicen, porque todos acudimos “voluntariamente a la llamada de la patria”... Si elegir entre alistarte o morirte de hambre es “ser voluntario”, hubo varios, sí. Si escoger entre que maten a tu familia o alistarte es “ser voluntario”, hubo otros tantos, sí. Si elegir entre ir a prisión por traidor o alistarte es “ser voluntario”, hubo muchos, sí. Yo mismo fui “voluntario”, qué remedio...
Llegaron al pueblo una mañana de domingo y reunieron a todos los hombres en la plaza, frente a la iglesia. Un capitán de desaseado y con cara de mucho beber y poco dormir, se plantó ante nosotros y, con voz de cazalla, nos dijo:
-El que no quiera ir voluntario, que dé un paso al frente.
Sólo uno dio ese paso... los demás queríamos seguir viviendo y preferimos presentamos voluntarios.
Ahora somos héroes... eso dicen... héroes... ¡Qué cosas!