martes, 25 de diciembre de 2012

Navidad... o algo así



Esperando a Papá Noel


Pablito se levantó sigilosamente de la cama, se puso su bata y sus zapatillas de Spiderman, y procurando no hacer ruido se dirigió al salón. Una vez allí, tomó un par de galletas del platito que descansaba sobre la mesa, tomó un sorbo de leche y, sentándose en el sillón preferido de su padre, se dispuso a esperar.
Un sonido junto al árbol lo hizo despertar del sueño en el que había caído. ¡Por fin había llegado Papá Noel!
Pablito se levantó, se acercó al gordinflón, se detuvo justo a su espalda y amartilló la escopeta que tenía entre las manos.
Papá Noel se giró lentamente.
-Espero -dijo Pablito- que este año me hayas traído lo que te he pedido...



La consola
Querido Papá Noel:
Me llamo Pedro y este año he sido muy bueno, igual de bueno que todos estos anteriores años en que no me has traído la consola que te pido cada Navidad. Mucha gente me dice que no me la traes ni me la traerás porque no existes pero yo nunca les he hecho caso y he seguido creyendo en ti a pesar de todo hasta ahora.
Este es el último año que te pido la consola. Si no me la traes tendré que darle la razón a todos los que dicen que eres un ser imaginario y que he estado haciendo el tonto todos estos cuarenta años.
Un saludo:
Pedro Pérez


El colesterol
-Tiene el colesterol por las nubes -le había dicho el médico-, debería perder peso-, había insistido-. Nada de bollería, nada de leche entera, nada de grasas saturadas, más ejercicio... -y le soltó toda la retahíla de recomendaciones habituales.
-Yo no puedo hacer eso -le dijo.
-¿Cómo no va a poder, hombre? Con un poco de voluntad, todo se puede, ya verá como no es tan difícil. Además, no le queda más remedio: o se pone a dieta o revienta, usted elige.
A Papá Noel no le quedó más remedio que obedecer al médico y optar por usar relleno bajo el traje rojo...



Secuestro

-Debemos planificar todo al milímetro, no debe quedar ni la menor pista, nadie debe sospechar que hemos sido nosotros quienes han secuestrado a Papá Noel, ¿está todo claro?
Sus dos compinches movieron la cabeza afirmativamente.
-Muy bien entonces -dijo Gaspar-. Lo haremos antes de Nochebuena y el año próximo, queridos amigos, no tendremos la menor competencia.