miércoles, 27 de abril de 2011

Micros


Limpieza


Cuando ya todos se habían ido, llegó la señora de la limpieza. Acabó de abotonarse la bata de trabajo, se aseguró de que en su carrito llevaba todo lo necesario, se colocó los guantes, se metió el trapo del polvo en el bolsillo, conectó el mp3 con las canciones de Kamela y se puso manos a la obra quejándose, entre dientes, del trabajito que le esperaba.




Tras varias horas de quitar el polvo, barrer, fregar, sacudir alfombras y tirar cosas inservibles la señora dio por terminado su trabajo. Miró con cara de satisfacción su obra, suspiró, se quitó los guantes y salió del lugar empujando su carrito mientras tarareaba el último éxito de Bisbal.



Había hecho un trabajo excelente, sin duda, el jefe estaría contento, había dejado el Universo tan impoluto que no quedaba en él ni un minúsculo asteroide...



Atrapado


Atrapado, atrapado, atrapado... Estoy aquí dentro encerrado y atrapado sin ninguna posiblidad de fuga mientras esa bestia se mueve con total libertad allá afuera, sembrando el pánico y dejando sólo muerte a su paso.




Atrapado, atrapado, atrapado... Sin poder detener al monstruo que, movido por extraños instintos, se dedica a devorar a otros seres humanos.



Atrapado, atrapado, atrapado... He intentado acabar con él. He intentado impedir que siga con su repugnante vida. Pero, desde mi encierro, nada puedo hacer aparte contemplar la barbarie que se ha apoderado de esta bestia infecta.



Atrapado, atrapado, atrapado... Estoy atrapado en un rincón de su/nuestro putrefacto cerebro, soy el único rescoldo de humanidad que queda en esta maloliente bestia, en este inmundo zombi, y estoy atrapado, atrapado, atrapado...



miércoles, 13 de abril de 2011

Un par de cositas

Divertimento helénico (Juguete esdrújulo)


Antígona, apática, tocaba la cítara y, de forma esporádica, usaba el ábaco para contar las nubes que sobre el ágora pasaban. Mientras, Anaxágoras el héroe, pensativo, con un ópalo jugueteaba, esperando las órdenes del hermético Ares, dios de la Guerra, aunque en realidad prefiriera estudiar Álgebra, Arimética, Cálculo o Ética.

Antígona, filosófica y ecléctica, algo cínica y ascética, contempla con gesto aburrido al heróico Anaxágoras y dice, sardónica, no seas patético, ridículo y estúpido, si no quieres guerrear, no guerrees y ya está.


 
Anáxagoras, hierático, se gira hacia la escuálida y pálida doncella, y responde severo, no me seas herética Antígona, es deber de todo héroe obedecer a sus dioses y, si esto no bastara, niña acética y malvada, mi honor y el honor de mi familia que debo respetar. Pero,  claro, siendo tú mujer, histérica y poco ética, no sabes de cosas tan elevadas ni las puedes entender. Y volviéndose, mayestático, hacia el templo del dios Ares, Anáxagoras se larga con gesto dramático.



Abúlica y escéptica, Antígona piensa que Anaxágoras es demasiado histriónico y maniático, se encoge de hombros, recoge su ábaco, arregla su peplo, toma su cítara y, poniendo gesto enigmático, se larga con la música a otra parte.




Aventura

El famoso arqueólogo asomó su cabeza entre la exuberante floresta tropical para comprobar que los guardias que custodiaban la enorme pirámide donde ocultaban la reliquia, hubieran desaparecido de la vista.



Con una corta y veloz carrera llegó hasta la base del gigantesco poliedro y, alzando la vista, suspiró pensando en la tremenda escalada que le esperaba. Pensó, con aprensión, en lo que ocurriría si los guardias lo atrapaban y, estremecido por la imagen, inició el ascenso.
 

 
Una vez arriba, tan sólo una puerta lo separaba del tesoro. La abrió suavemente y, cuando ya tenía a la vista el maravilloso tesoro, cuando ya su mano podía tocarlo...



-¡Juanito! ¡Suel-ta e-se cho-co-la-te a-ho-ra mis-mo!



Cachis, menuda mala pata, el guardia-mamá lo había pillado con las manos en la masa.

lunes, 4 de abril de 2011

Matrimonio


Cuentan, por ahí, algunos que dicen que saben pero que no saben nada, que el matrimonio mata el amor.


No lo creas, es mentira.


El matrimonio mata el enajenamiento mental transitorio que supone el enamoramiento.


El matrimonio mata las falsas imágenes con que algunos se visten para hacerse amar o las falsas ilusiones con los que otros visten a quienes dicen amar.


El matrimonio le quita al amor las ropas caras, los maquillajes y los zapatos incómodos y le pone un chandal y unas zapatillas de andar por casa.


 
Cuentan por ahí, algunos que dicen que saben pero que no saben nada, que el amor es la tumba del amor.


No lo creas, es falso.


El matrimonio es, en todo caso, la tumba de todo lo falso que pueda haber entre dos personas porque, en el día a día, no hay donde esconderse.


El matrimonio es la tumba de los oropeles, de los falsos príncipes azules y las falsas princesas glamourosas,


El matrimonio es la tumba del romanticismo de pastelería, del cursi enamoramiento, del estar todo el día embobado.


 
Cuentan por ahí, los que dicen que saben pero que no saben nada, que el matrimonio, la convivencia, lo cotidiano, acaba con el amor... Pobre amor es ese que se acaba por cosa tan nimia.


Y yo, que no sé mucho de casi nada, creo que el matrimonio (la convivencia) es el auténtico inicio del amor.


Es cuando, de verdad, aprendes qué es el amor.


Es cuando, de verdad, descubres a la persona que amas, y a pesar de todo, la sigues amando.


Es cuando, de verdad, das las gracias por cada día y valoras cada pequeño detalle de la persona que comparte tu vida.


 
Yo, que no sé mucho de casi nada, cumplo hoy once años de convivencia. En dos días cumpliré diez años de casada y puedo asegurar a todos esos que cuentan a esos que dicen que saben pero que no saben nada, que no cambio ni un sólo día de estos años por nada en el mundo.


Feliz aniversario, “husband” :P





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