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Mostrando entradas de abril, 2011

Micros

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Limpieza

Cuando ya todos se habían ido, llegó la señora de la limpieza. Acabó de abotonarse la bata de trabajo, se aseguró de que en su carrito llevaba todo lo necesario, se colocó los guantes, se metió el trapo del polvo en el bolsillo, conectó el mp3 con las canciones de Kamela y se puso manos a la obra quejándose, entre dientes, del trabajito que le esperaba.



Tras varias horas de quitar el polvo, barrer, fregar, sacudir alfombras y tirar cosas inservibles la señora dio por terminado su trabajo. Miró con cara de satisfacción su obra, suspiró, se quitó los guantes y salió del lugar empujando su carrito mientras tarareaba el último éxito de Bisbal.


Había hecho un trabajo excelente, sin duda, el jefe estaría contento, había dejado el Universo tan impoluto que no quedaba en él ni un minúsculo asteroide...


Atrapado

Un par de cositas

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Divertimento helénico (Juguete esdrújulo)

Antígona, apática, tocaba la cítara y, de forma esporádica, usaba el ábaco para contar las nubes que sobre el ágora pasaban. Mientras, Anaxágoras el héroe, pensativo, con un ópalo jugueteaba, esperando las órdenes del hermético Ares, dios de la Guerra, aunque en realidad prefiriera estudiar Álgebra, Arimética, Cálculo o Ética.
Antígona, filosófica y ecléctica, algo cínica y ascética, contempla con gesto aburrido al heróico Anaxágoras y dice, sardónica, no seas patético, ridículo y estúpido, si no quieres guerrear, no guerrees y ya está.

Anáxagoras, hierático, se gira hacia la escuálida y pálida doncella, y responde severo, no me seas herética Antígona, es deber de todo héroe obedecer a sus dioses y, si esto no bastara, niña acética y malvada, mi honor y el honor de mi familia que debo respetar. Pero,  claro, siendo tú mujer, histérica y poco ética, no sabes de cosas tan elevadas ni las puedes entender. Y volviéndose, mayestático, hacia el templo …

Matrimonio

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Cuentan, por ahí, algunos que dicen que saben pero que no saben nada, que el matrimonio mata el amor.

No lo creas, es mentira.

El matrimonio mata el enajenamiento mental transitorio que supone el enamoramiento.

El matrimonio mata las falsas imágenes con que algunos se visten para hacerse amar o las falsas ilusiones con los que otros visten a quienes dicen amar.

El matrimonio le quita al amor las ropas caras, los maquillajes y los zapatos incómodos y le pone un chandal y unas zapatillas de andar por casa.

Cuentan por ahí, algunos que dicen que saben pero que no saben nada, que el amor es la tumba del amor.

No lo creas, es falso.

El matrimonio es, en todo caso, la tumba de todo lo falso que pueda haber entre dos personas porque, en el día a día, no hay donde esconderse.

El matrimonio es la tumba de los oropeles, de los falsos príncipes azules y las falsas princesas glamourosas,

El matrimonio es la tumba del romanticismo de pastelería, del cursi enamoramiento, del estar todo el día embobado.

Cuent…