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Micros navideños

Jubilación

Regresó a casa con los pantalones desgarrados por un par de mini perros histéricos, con el corazón a punto del paro por culpa de una alarma inoportuna, cojeando de una pierna tras sufrir una caída causada por unos niños demasiado “activos”, oliendo a alcohol tras un amistoso encuentro con un borracho callejero, aterrorizado por un enfrentamiento con unos delincuentes juveniles. Regresó a casa, en fin, destrozado, agotado, deprimido, derrengado, desastrado y otros muchos “ados” pero, sobre todo convencido de que ya había llegado el momento de la jubilación para Papá Noel.




Nochebuena

Compró un nuevo árbol porque ya tocaba cambiarlo después de más de quince años de duro servicio.

Compró, también, nuevos adornos porque ya era hora de renovar un poco la ya arcaica decoración.

Compró un nacimiento porque tenía apetencia de tradición.

Compró comida, bebida y postres para una más que opípara cena.

Preparó la decoración con esmero. Cocinó con alegría. Dispuso una bella mesa y se sentó, como cada Nochebuena, a cenar.

Sólo él y sus fantasmas.



Peladillas

Hartas de ser las grandes olvidadas de la Navidad y de acabar siempre abandonadas en las bandejas, tras acaloradas reuniones, tomaron la decisión de revelarse contra su destino. Aquella Nochebuena las cosas iban a cambiar para ellas.

Esa noche, en las casas del todo el país, las peladillas aplastaron polvorones, hicieron huir a los turrones, empujaron a los bombones hacia zonas cálidas donde acabaron derretidos, expulsaron a los mazapanes, derribaron a las frutas escarchadas y hasta jugaron al hula hoop con los roscones de vino. Apoyadas en su gran número, las peladillas, dulces duros por naturaleza, acabaron con todos y cada uno de sus oponentes hasta lograr ser las únicas ocupantes de todas las bandejas en todos los hogares. Y entonces, felices y satisfechas, esperaron el momento en que los postres fueran servidos. Su gran momento...

La mañana de Navidad, en las bandejas de todos los hogares, las peladillas volvieron a llorar su soledad.



Entradas populares de este blog

Jugando con la Ñ (Trabalenguas Infantiles... o algo así)

Vania, la araña
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La pobre araña
hoy tiene migraña
no puede ni pensar
por eso enmaraña su tela de araña
y no la sabe desenmarañar.
¡Menuda maraña
la tela que trama
Vania la araña!
La araña, con saña,
deshace su tela
mientras se queja y se duele
de la migraña
que enmaraña su tela de araña.
¡Menuda maraña
la tela que trama

Trabalenguas (intento de...)

En un comentario a mi post Amanecer me preguntó Rose (El Patio de mi Casa) : "¿Qué tal se te dan los trabalenguas? ¿Por qué no nos deleitas con alguno?". Bueno, pues yo no tenía ni idea de cómo se me daba eso de los trabalenguas pero me pareció una idea divertida y a ello me puse. Lo que ha salido aquí está. Si se me da bien o mal... se verá... Yo me he divertido haciéndolos, espero que ustedes se diviertan leyéndolos :)



Erre que erre, el burrero arreaba al burro cazurro,Arre que arre , arreaba el arriero al burro.Y arreando, correteando, carreteando y burreandosubían al monte arriero, carreta y burro.



Trae el trasgo el trigo a través del trigal,y un troll traicionero le roba el cereal.El trasgo travieso trota tras el trolly trota que te trota, trepa que trepó,trata de atraparlo pero se escapó.Traía el trasgo el trigo a través del trigalpero el troll traicionero le robó el cereal.


Lula, la lechuza, ulula en el álamoy allá, en el llano, aulla el alano.Lula, la lechuza, aletea,…

Micros

Composición
—¡Pum!
Sangre y sesos pintan la pared de rojo y gris.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Crac!
Un cuello se rompe.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Zas!
Un cuchillo atraviesa un corazón.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Agh!
El veneno hace efecto.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
—¡Perfecto! ¡Esto va genial! —dice el asesino mientras descarga una espada sobre un cuello desnudo.
—¡Zzzing!
Sangre goteando.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
Cada sonido es registrado en la grabadora que lleva consigo.
Registrado y revisado, para luego ser unidos en una sarta ininterrumpida.
¡Pum! ¡Plaf! ¡Crac! ¡Plaf! ¡Zas! ¡Plaf! ¡Agh! ¡Plaf! ¡Zzzing! ¡Plaf!
—¡Maravilloso! ¡Lo estáis haciendo genial! ¡Todos! —murmura el asesino mientras continúa con su macabra tarea— ¡Mi Oda a la Muerte será una obra maestra!

Miedo
— Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la calurosa noche veraniega, sólo se oye el cantar del grillo.
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
Silencio durante un momento y de nuevo:
—Cricrí... Cricrí... Cricrí...
En la casa vacacional, los inquilinos mal duermen con las ve…