Dainzin
era considerado el monje más aventajado de toda la comunidad aunque,
por supuesto, a nadie se le habría ocurrido decirle semejante cosa:
eso sería alimentar la idea del yo, idea que todos en el monasterio
trataban de eliminar para poder llegar a la ansiada Iluminación.
Trabajaba
Dainzin más duramente que ningún otro en el cenobio, y en los
trabajos más humildes. El tiempo que no dedicaba a trabajar lo
pasaba sumido en la meditación y había llegado a tal
perfeccionamiento en este arte, que podía meditar en cualquier lugar
y bajo cualquier circunstancia.
Se
fue desprendiendo, poco a poco, de todo cuanto lo mantenía unido a
la ilusión del yo. Aprendió a mantenerse alejado de los falsos
deseos y necesidades que el mentiroso cuerpo reclamaba. Se educó en
el arte de mantenerse alejado de cualquier sentimiento o sensación
que pretendiera alejarlo del momento presente. Mantenía su mente
libre de recuerdos y pensamientos que lo alejaran de su estado de
concentración. Luchó contra su voluntad hasta que la tuvo
completamente dominada. Se liberó, finalmente, de la conciencia
generadora de insatisfacción y sufrimiento.
Capa
tras capa fue desprendiéndose de sí mismo hasta llegar a sentirse
uno con el todo y libre de todas sus ataduras.
Era
considerado el monje más aventajado de toda la comunidad y toda la
comunidad esperaba con fervor que, el día en que llegara a la
Iluminación, compartiera su sabiduría con todos.
Fue
un día lleno de tristeza, pues, aquel en el que, tras años de
espera, descubrieron que la liberación de Daizin fue tan completa y
absoluta que, cuando el pequeño Doje entró en su celda llevándole
su diaria taza de sopa aguada, lo único que halló fue su túnica
naranja, sus sandalias, un ligero olor a incieso y un lejano murmullo
que parecía decir:
-¡Manda
c...! ¡Yo quería liberarme, no desaparecer!
Aunque,
la verdad, tanto podía ser la voz de Daizin como el rumor de las
hojas en el jardín cercano.... ejem...








7 comentarios:
Es que a veces... por encontrarnos a nosotros mismos ...nos perdemos.
Se buscó y se buscó...y se encontró perdido. Un beso Nanny
Todos los excesos son malos. Un beso
Quería liberarse del yo y lo consiguió del todo. Debería estar satisfecho.:) Un beso.
De no desear nada... desapareció..
Besos Nanny
Tesa: Y a veces nos perdemos tantísimo que no hay manera de encontrarnos :)
WinnieO: O se perdió encontrándose... o algo así :D
Miroslav: Y usted que lo diga (lo de volitivo y voluntario, no era por discutírtelo, era una pregunta de ignorante que quería saber la diferencia exacta entre ambos :)
Susana: Y tan del todo... pero es que hay gente que, ni consiguiendo lo que desea, está satisfecha :)
Carmen: Y luego de desaparecer, continuó deseando... menuda contradicción ¿no? :)
De tanto se desprendió que no le quedó ni la voz de la conciencia. Ahora ya sabemos que siempre hay que quedarse con un poquitín de algo.
Besos
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