martes, 11 de octubre de 2011

As time goes by (reflexiones sobre el tiempo)

Estas reflexiones sobre el tiempo han sido inspirada por un post de Emilio Porta en su blog: Lo que el tiempo se llevó







El tiempo enseña, sana y borra. El tiempo muestra y oculta. El tiempo aclara y confunde. El tiempo todo se lo lleva y todo lo trae. El tiempo es olvido y memoria, pérdida y hallazgo, ayer y mañana, recuerdo y proyecto. El tiempo construye y destruye, asola y rehace, abate y eleva. El tiempo trae muerte y vida,  enfermedad y sanación, oscuridad y luz, sonido y silencio. Todo ocurre gracias al tiempo, a pesar del tiempo, con el tiempo, a través del tiempo, inmerso en el tiempo y, a veces, a tiempo.


Con el suficiente tiempo todo puede llegar a acontecer.


Tememos al tiempo porque nos aterroriza la nada a la que estamos abocados sin pensar que, a fin de cuentas, de ella venimos.


Si nos comparamos con el universo, nuestra vida es apenas un leve suspiro. Si nos comparamos con insectos que apenas viven dos días, somos tan longevos como el mismo universo.


El tiempo, la vida, es una sucesión ininterrumpida de “ahoras”, una larga cadena de momentos, una constante fuente de recuerdos.




Todo momento vivido se transforma, en el mismo instante de ser vivido, en un recuerdo que descartamos o atesoramos sobre la marcha para pasar, rápidamente, a fabricar otro.


De niño, el tiempo no significa nada o casi nada, algo que tiene que ver con los nombres de los días y de los meses y poco más. No marca su paso relojes y calendarios sino momentos: el desayuno, el cole, la comida, los deberes, los juegos, la merienda, la cena, el baño, la cama... El momento del colegio es lento, largo y pesado mientras que el momento juegos es demasiado veloz y excesivamente corto.


De niño, el tiempo no es nada que importe, no se le presta atención, no es interesante.


El tiempo, de niño, es algo de mayores. El futuro queda siempre lejos, el pasado no existe. La vejez y muerte asustan pero en la misma medida que asustan los monstruos de los cuentos.


De niño, el tiempo, es... otra cosa.


Que el tiempo sea nuestro amigo o nuestro enemigo no depende de él, sino de nuesra percepción de lo que su paso supone.


Sin tiempo no hay vida y sin vida no hay tiempo.