Micros


Limpieza


Cuando ya todos se habían ido, llegó la señora de la limpieza. Acabó de abotonarse la bata de trabajo, se aseguró de que en su carrito llevaba todo lo necesario, se colocó los guantes, se metió el trapo del polvo en el bolsillo, conectó el mp3 con las canciones de Kamela y se puso manos a la obra quejándose, entre dientes, del trabajito que le esperaba.




Tras varias horas de quitar el polvo, barrer, fregar, sacudir alfombras y tirar cosas inservibles la señora dio por terminado su trabajo. Miró con cara de satisfacción su obra, suspiró, se quitó los guantes y salió del lugar empujando su carrito mientras tarareaba el último éxito de Bisbal.



Había hecho un trabajo excelente, sin duda, el jefe estaría contento, había dejado el Universo tan impoluto que no quedaba en él ni un minúsculo asteroide...



Atrapado


Atrapado, atrapado, atrapado... Estoy aquí dentro encerrado y atrapado sin ninguna posiblidad de fuga mientras esa bestia se mueve con total libertad allá afuera, sembrando el pánico y dejando sólo muerte a su paso.




Atrapado, atrapado, atrapado... Sin poder detener al monstruo que, movido por extraños instintos, se dedica a devorar a otros seres humanos.



Atrapado, atrapado, atrapado... He intentado acabar con él. He intentado impedir que siga con su repugnante vida. Pero, desde mi encierro, nada puedo hacer aparte contemplar la barbarie que se ha apoderado de esta bestia infecta.



Atrapado, atrapado, atrapado... Estoy atrapado en un rincón de su/nuestro putrefacto cerebro, soy el único rescoldo de humanidad que queda en esta maloliente bestia, en este inmundo zombi, y estoy atrapado, atrapado, atrapado...



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