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Mostrando entradas de abril, 2010

Aura no quiere comer (Infantil)

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Aura no quiere comer. Su plato está lleno de verduras y Aura odia la verdura.
Aura está segura de que ella tampoco le cae bien a la verdura.
Aura mira fijamente a las repugnantes hortalizas y sabe que ellas también la están mirando.
Su madre le dice: ¡Vamos, come!
La niña mueve su tenedor lentamente rumbo al plato. Y, de pronto, los tres o cuatro brotes de brócoli, de un salto, se ponen en pie. Parecen un pequeño bosque sonriente. Porque los brotes de brócoli sonríen y se ríen y luego giran y bailan cogidos de las manos. Aura intenta pillarlos con el tenedor pero los pequeños árboles de brócoli se retuercen, se curvan, se encogen, se estiran, se escabullen... ¡Cachis, así no hay manera!
Su madre vuelve a insistir: ¡Vamos, cómete esa verdura!
Aura lo intenta con la berenjena. Pero... Las dos mitades se levantan, se juntan y se contonean, parece una bailarina oriental bailando la danza del vientre. Sus pequeños bracitos se agitan de un lado para otro sin parar, saluda la niña, le hace burlas…

Post mortem

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Que no, que el título del post no tiene nada que ver conmigo. Que sí, que aunque no lo parezca, sigo viva. Ocupadilla, un poco baja de inspiración, pero viva (los que me tengan en facebook ya lo saben). Y para demostralo aquí estoy con un relato y con un par de cositas que me apetece compartir.

Una: hace unos meses participé en elConcurso de Narrativa Corta de LVPDI (La Voz de la Palabra Escrita) una red de "gestión y promoción de autores". No ganépero quedé entre los 30 finalistasy se acaba de publicar la Antología que recoge los treinta relatos. El relato con el que participé lo había publicado ya en el blogen agosto del año pasado, si alguien no lo recuerda o no lo leyó y siente curiosidad, es el relato titulado Segismundo. La otra noticia también tiene que ver con un concurso literario, concretamente el I Concurso de Cuentos Reescritos con Perspectiva de Género del que, igualmente, se acaba de editar un libro que recoge cinco cuentos, cuatro finalistas y el ganador. Mi…

Anormal normalidad

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Un día cualquiera
Parecía una mañana como tantas otras. La ciudad -la parte diurna de la ciudad- se desperazaba y comenzaba la jornada como siempre había hecho. Los urbanitas enfrentaban la jornada como hacía cada día.
Nada parecía diferente.
Nada anormal parecía esperar a la ciudad ni al mundo.
Sin embargo, a media mañana, una extraña sensación comenzó a correr como la pólvora por toda la metrópoli. Una curiosa inquietud empezó a bullir entre los habitantes del planeta. Unos la sintieron como una ligera opresión en el pecho, otros como unas ligeras mariposas estomacales, para algunos fue más bien como una serie de pequeñas descargas eléctricas y también hubo quien sintió todas estas cosas a la vez.


Nadie sabía cómo ni por qué pero, poco a poco, se fue extendiendo la idea, más intuida que pensada, de que algo trascendental estaba a punto de ocurrir.
En un momento determinado del día, todos los humanos salieron de sus lugares de trabajo, comercios, casas, chabolas, chozas, chamizos, tiend…