miércoles, 6 de octubre de 2010

Retiro

Este texto que hoy publico no es realmente un relato, este texto no es más que una manera de jugar con las palabras en torno a una idea. No hay ni giros sorprendentes ni nada por el estilo :) Es este un texto inspirado en varios posts de Emilio Porta al que recomiendo que paséis a conocer en cualquiera de sus dos "casas": la de Escritores en Red y su Página Personal. Espero que no le importe que use su idea para uno de mis posts :)



Retiro



¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruido

y sigue la escondida

senda por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido!



De vez en vez busca el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- un lugar de reposo y silencio, un lugar de trabajo y soledad, un lugar donde vivir en comunidad alejado de la comunidad.


De vez en vez busca el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- un lugar de refugio donde soñar y escribir, meditar y escribir, pasear y escribir, vivir y escribir, sobre todo escribir y escribir.


Por eso, de vez en vez, llega a Orzeán un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor, buscando ese retiro y esa paz que necesita y ansía.



Llega -llegan- a Orzeán ligeros de equipaje pues no es mucho lo que aquí -allí- se precisa pero cargados, faltaría más, de resmas de papel, lápices y otros útiles para escribir. Llega el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- unas veces vacío de ideas y otras veces tan repleto de ellas que parece a punto de explotar. Eso sí, llega -llegan- siempre con sed de palabras escritas y con hambre de soledad en comunidad.


No es fácil de encontrar este -ese- viejo monasterio de Orzeán. No es fácil de encontrar a menos que antes se le sueñe, se le cree y se le recree en el mundo onírico. No es fácil llegar hasta Orzeán sin antes haberlo visitado decenas de veces, atravesando la fina línea que separa la vigilia del sueño o el sueño de la vigilia.



Tantas veces ha de ser cruzada esta línea en un sentido y en el otro que ha de llegar el momento en que la distinción entre uno y otro lado se vuelva confusa. Sólo quien logra llegar a este estado de confusión, sólo quien logra estar igual de cómodo en el mundo real que en el mundo de los sueños, será capaz de llegar a este -ese- viejo monasterio de Orzeán.


Es por esto que sólo de vez en vez llega hasta aquí -allí- un escritor -el escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor-, para unirse a su -nuestra- comunidad, alejarse de este -aquel- mundo llamado real y empaparse de la serena soledad que rodea los muros del vetusto edificio. Allí, sumergido en el sonoro silencio lleno del susurro de cientos de voces y docenas de plumas, el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- medita y trabaja, trabaja y medita, recobrando la fuerza y el deseo de volver sin saber muy bien si está en un sueño y ha de regresar a la realidad o si está en la realidad y ha de retornar al sueño.


Porque allí -aquí-, en Orzeán, el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- desconoce si es un ser real que sueña los vetustos muros o si esos muros y él mismo no son más que el producto onírico de algún durmiente desconocido.


Poco importa que sea realidad o sueño, sueño o realidad, mientras el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor- pueda seguir disfrutando, meditando y trabajando en este -ese- monasterio de Orzeán al que, de vez en vez, atraído por su soledad o por alguna misteriosa referencia leída en algún no recordado lugar o por los sueños repetidamente soñados o por la llamada silenciosa de la comunidad que allí -aquí- vive y convive, llega el escritor -un escritor, algún escritor, quizás no cualquier escritor-.



Dejo un curioso vídeo, con una curiosa versión de "The sounds of silence". Creo que vale la pena verlo :)