martes, 30 de junio de 2009

Testigo

Bien, alguien se ha animado a adoptar a una de mis Ideas Huérfanas y, por supuesto, ha creado algo realmente genial e inesperado para mí. Así que invito a todos a visitar el post de Steve titulado Ir (Cuento Dual) y, ya que están por allí, visiten el resto del blog que no tiene desperdicio :).

Gracias Steve por dar vida a una de mis ideas perdidas.




Yo lo vi todo. Yo presencié aquel atroz crimen. Estuve presente cuando la golpeó hasta dejarla inconsciente. Contemplé, inmóvil, como la ataba a la cama y luego se sentaba a esperar pacientemente su vuelta a la consciencia.


Fui testigo de cada paso de la tortura a la que la sometió. Podría relatar, con detalle, todo el horrible proceso: cómo le practicaba sajadura tras sajadura, con suma lentitud, casi con mimo, como si fuera un pintor trazando pinceladas sobre un lienzo; cómo pasaba sus labios por cada herida, no sé si para besarla o para saborear la sangre que salía de ellas; cómo cortó sus senos hasta casi separarlos del cuerpo.


Sí, lo vi todo, absolutamente todo. Estuve presente hasta el final. Presencié como se le escapaba la vida por todas sus múltiples heridas y puedo asegurarte que ella agradeció el momento en que la muerte se adueñó de su cuerpo.


Sí, fui testigo inmóvil e inerte de la crueldad del asesino. Puedo describirte cada detalle de su fisonomía. Sin equivocarme en nada.


Lo contemplé todo y no hice nada.


No es que no quisiera.


No es que me acobardara.


Si hubiera podido la habría ayudado aunque sólo fuera por ahorrarme ver todo aquel horror. El mismo horror que yo había pasado escasos minutos antes.


Me hubiera gustado ayudarla pero... ¿Qué puede hacer un cadáver en esos casos?





Murder - Coldplay


viernes, 26 de junio de 2009

Abecedario (divertimento sin sentido)

La A le dijo a la B que le comentara a la C si podía avisar a la D para que contara a la E lo que, en secreto, le había comunicado la F. Ésta al enterarse de semejante traición, unió fuerzas con la G y fueron a buscar a la H. Luego llamaron a la J que conocía muy bien a la I y, todas unidas, charlaron con la K sobre lo ocurrido. La K, sin dudarlo un segundo, se presentó ante la L que llamó a la M y avisó a la N para que buscara a la Ñ. Una vez reunidas en conferencia secreta enviaron un comunicado a la O que fue rauda al despacho de la P, que está al lado del de la Q y próximo al de la R, de manera que fue sencillo ponerlas al corriente de todo. Y en un pispas, se habían enterado también la S, la T, la U y la V. Por su parte, la W, que nunca se enteraba bien de nada, le pidió a la X que le hiciera de espía y que fuera, junto con la Y a averiguar qué estaba ocurriendo.


Finalmente todo llegó a oídos de la Z que, como letra sensata que era, las mandó a todas a paseo y siguió zangoloteando y zapateando mientras zampaba zanahorias sin parar.




domingo, 21 de junio de 2009

Ideas huérfanas

Ya lo conté hace cosa de un año (en Historias), hay tres tipos de historias: las que salen a borbotones, sin el menor esfuerzo, las que parecen arrepentirse a medio camino y van saliendo a trancas y barrancas y, por último las que apenas se asoman vuelven a esconderse, quizás porque se dan cuenta de que no soy yo la destinada a contarlas.


De las dos primeras, ya lo conté hace cosa de un año, hay múltiples ejemplos en mi blog. De las últimas, está claro, no hay más señal que ese post del pasado agosto... y ahora este. Porque aquí vengo otra vez con mis historias inconclusas, con mis ideas huérfanas para ofrecerlas a cualquiera que desee adoptarlas, llevarlas a casa y darles la vida que yo no he podido darles.


Alguna tengo que se queda sólo en título. Llegan en un flash, se instalan en la mente y se quedan a la espera de que sepa encontrar la inspiración que las transforme en relato. Alguna no parece tener sentido siquiera. Son pequeños proyectos de no se sabe qué. Aquí dejo alguna que yo soy incapaz de sacar adelante. Tal vez alguien de los que por aquí pasan y leen sea capaz de extraer la historia que llevan dentro.


Brujería y Coca Cola.


Piropos de jabón.


El Uf del miércoles.


Una niñita madrugadora.


El hada malcriada.


Y luego las hay (ya lo conté hace cosa de un año) que se asoman un poquito más antes de dar marcha atrás.


Aquí, por ejemplo, tenía la idea bastante clara pero no supe seguirla...


Tanto tiempo mirando el firmamento. Tantos años esperando contactar con otras formas de vida inteligente. Tantas décadas de búsqueda. ¡Quién iba a decirme que el alienígena soy yo!”


En la siguiente reconozco que no tenía ninguna idea, ni clara ni oscura, se empezó a escribir sola y se paró -también sola- cuando le dio la gana detenerse:


Era un reino de cuento en un mundo de cuento, con unos reyes de cuento y unos habitantes de cuento. Por tanto, aún antes de nacer, todo el mundo en el país sabía que la princesa Lorayna sería dulce, discreta, bella e ingeniosa; que cantaría como los ángeles y sería amiga de todo el mundo (animales incluidos). También sabía todo el mundo que, probablemente, sería raptada por algún dragón o sufriría la maldición de alguna bruja malvada.”


Esta de aquí abajo es más de lo mismo. En estos “retales” de historias las palabras suelen ir por delante de las ideas, tal vez por eso se quedan sin fuerzas de repente:


"El hombre iba, no sabía adónde ni porqué... simplemente iba... Iba sin detenerse, sin descansar, sin tomarse un respiro, simplemente iba... Eso era lo importante para él, ir ¿A dónde? Daba igual ¿Por qué? No importaba ¿Hasta cuándo? Era indiferente. Él, sencillamente, iba."


Esta, sencillamente, sonaba bien para un cuento infantil... pero no llegó muy lejos:


Aquella hada, recién llegada al mundo de los humanos no entendía nada...”


A continuación algo que, pensándolo un poco, podría quedarse casi como está... o puede tener continuación, si alguien es capaz de dárselo. Esta confieso que fue abandonada por mí al pensar que igual ya había jugado demasiado con los dinosaurios y no era cuestión de repetirme:


El dinosaurio estaba hasta las narices de seguir allí así que decidió que lo mejor era largarse.”


Aquí otra en que tenía bien claro lo que quería decir pero no supe cómo decirlo, de modo que aquí la dejo por si alguien tiene algo que decir y sabe cómo decirlo y le valen estas primeras palabras para decirlo... Eeehmmm... ¿lo dejé claro?:


Es sorprendente si lo piensas, muy sorprendente. Ese pensamiento me vino a la mente mientras leía algo sobre la peste negra. Es asombroso pensar, si lo piensas, que somos descendientes de cientos de supervivientes.”


Aquí uno de esos ejemplos en que tengo la idea bien clara... sólo durante un rato. Creía tener bien agarrada la idea y la forma de contarlo pero, de pronto ¡Puf! Se esfumó. Seguramente no era para mí:


Andrea colecciona pasos. Pasos pequeños y pasos grandes. Pasos de baile y pasos deportivos. Guardaba con celo el curioso paso a saltitos de las dulces geishas y las enormes zancadas de jugadores de baloncesto; conservaba el trote juguetón de niñas cantarinas y el paso torpe de ancianos adoloridos. Almacenaba con cuidado el galope de cien niños saliendo del colegio y el paso rítmico de un desfile militar. En varios cajones atesoraba el taconeo de una mujer apresurada y el paso furtivo de un ladrón...”


Y esta es la última. Mismo caso que la anterior. Todo estaba muy claro hasta que, repentinamente, la idea se borra de mi mente....


Crescencio se aburría y, cuando Crescencio se aburría, inventaba.

Crescencio andaba algo deprimido por esos días y, cuando Crescencio se deprimía, imaginaba.

Crescencio se aburría y estaba triste y, cuando en Crescencio convergían ambos sentimientos, se ponía manos a la obra para crear algo que lo sacara del aburrimiento y la melancolía.”


Y aquí las dejo para quien quiera adoptarlas, igual que hice hace casi un año. Las lanzo al ciberespacio y las regalo a quien desee y sepa continuarlas. Si alguien lo hace, que me lo diga para poder ver en que se transforman gracias a esas mentes prodigiosas que por aquí pasan, se detienen y me leen.


A quien las lea, gracias por leerlas, ya con eso son bastante felices.


A quien las intente adoptar y no consigan nada, gracias por intentarlo, eso también las hace felices.


A quien las adopte y las saque adelante, muchísimas gracias por hacerlas vivir y crecer.


Espero que disfruten con mi pequeño regalo :)





miércoles, 17 de junio de 2009

Exploración espacial

La nave de exploración se posa lentamente en el joven planeta y, cuando todos sus motores han parado, un pequeño robot explorador se separa de ella y, como un pequeño soldadito de plomo cibernético, se lanza valerosamente hacia lo desconocido. Su misión: ayudar a los científicos en su estudio sobre la formación de nuevos planetas, recoger muestras, tomar fotografías, cartografiar el planeta...


En la Tierra, los científicos aguardan con impaciencia las primeras imágenes.


En el nuevo planeta, el robot explorador inicia la exploración de su nuevo territorio.


En la Tierra, los científicos miran expectantes las grandes pantallas.


En el nuevo planeta, el pequeño robot detecta algo en la lejanía.


En la Tierra, el tiempo avanza lentamente.


En el nuevo planeta, el valeroso autómata avanza hacia el curioso objeto dispuesto a enviar su imagen a la Tierra. En pocos minutos llega hasta lo que ha llamado su atención. Enfoca. Saca una fotografía y la remite a su base terrestre.


La imagen aparece en las enormes pantallas preparadas a tal efecto.


Los ojos se abren como platos.


Las bocas exhalan un susurro sorprendido.


La imagen muestra un enorme cartel que reza:





CONSTRUCCIÓN PLANETA ALTO STANDING


Atmósfera ideal.

Amplio y luminoso.

Situación inmejorable.

Agua corriente, potable y salada.

Mares, lagos y ríos.

Grandes zonas verdes.

Altas montañas.

Esplendorosos valles.

Tres desiertos y dos polos.


IDEAL PARA IMPLATACIÓN TODO TIPO DE ESPECIES ANIMALES Y VEGETALES.


CONSTRUYE: Planetbuilding, S.A.











sábado, 13 de junio de 2009

Siete añitos

Nombre: Ayla.


Estudia: Finalizando primero de primaria. Notas excelentes excepto en Educación Física (aún no tengo claro si la culpa es de la niña o de la profe).



Le gusta:

Jugar con su mejor amiga.

Las muñecas Barbie.

Los bebés que se enferman (me refiero a los muñecos, no a los de verdad).

El color rosa y el “rojo pasión”.

Ir a clase de dibujo.

Ir al parque.

Los días de cumpleaños.

Las fiestas de cumpleaños.

El maquillaje.

La laca de uñas.

Los zapatos, los vestidos, los complementos.


Mirarse al espejo.

Hannah Montana, los Jonas Brothers, Zac Efrom...

High School Musical (1, 2 y seguramente la 3).

Los posters de cualquiera de los anteriormente citados.

Bob Esponja.

Shin Chan.

Las hadas.

Las princesas.

La plastilina.

Que le lea cuentos antes de dormir.

Jugar con el ordenador.

Jugar en Panfu (mundo virtual para niños).

Cantar y bailar.

Las flores.

Jugar con papá y mamá al Uno y al SingStar (Abba o Clásicos) y a la Oca y a cualquier juego que se pueda jugar en familia.

Las palomitas.

Los chicles.

Las chuches.

La Coca Cola.

Ir al Burger King, a McDonald y a Telepizza.

Comer fuera de casa.

Las aventuras de Gerónimo Stilton y Kika Superbruja.


El mago de Oz, Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del espejo.

Los juegos de experimentos científicos.

Llamar la atención.

Su blog (que tiene lleno de vídeos de Hannah Montana y de Shin Chan).


No le gusta:

Que la peine.

Ducharse.

Dormir.

La verdura.

Ponerse al teléfono.

Ir al cine.

Que la corrijan.

Que le digan fea o tonta.

La oscuridad.

El monstruo del pasillo.

Las “cosas de chicos”.

Perder.

Que la observen (se pone muy nerviosa cuando tiene que tocar la flauta ante el profesor de música o cuando tiene que hacer algo ante la profe de Educación Física).

Hacer los deberes.

Que la mande a la cama.

Que no le hagan caso.

La idea de tener un hermanito (no lo va a tener pero a veces se lo decimos por molestarla).

Que la obligue a comer gazpacho.

El queso.

Los insectos.

Mi enana -cada vez menos enana- cumplió siete años el pasado jueves. Fue, según ella, “el mejor día de su vida” (claro que de esos tiene como dos docenas ya): comió en el Burger King, recibió un montonazo de regalos, estuvo con sus amigos en los Hinchables, participó en un concurso de dibujo, fue al parque con “su amiga del alma” y dejó a su mamá completamente agotada.

El jueves no pude ponerle un post para felicitarla (con lo que le gusta a ella que lo haga) y por eso lo hago hoy.


Feliz Cumpleaños, bollito de nata.











domingo, 7 de junio de 2009

Ojalá


Ojalá que ella, la princesa, nunca hubiera aparecido en su vida. Ojalá que ella, la princesa, no se hubiera empeñado en besarle. Ojalá que ella, la princesa, no estuviera deseando casarse.


Ojalá su padre, el rey, no se sintiera tan satisfecho por su regreso. Ojalá su padre, el rey, no estuviera tan ansioso por unir su reino y el vecino a través de su matrimonio. Ojalá su padre, el rey, dejara de presionarle tanto con sus futuras responsabilidades.


Ojalá su madre, la reina, no lo mirara con esa mirada llena de ternura y felicidad. Ojalá su madre, la reina, no se sintiera tan anhelante por la llegada de futuros nietos. Ojalá su madre, la reina, se parara a escucharle como antes.


Ojalá que ella, la princesa, no hubiera salido de paseo aquella tarde. Ojalá que ella, la princesa, no hubiera llegado a ese lugar tan apartado. Ojalá nunca se hubiera acercado a aquella charca. Ojalá nunca se hubiera sentado en su orilla. Ojalá nunca lo hubiera visto. Ojalá nunca lo hubiera besado.


Ojalá que él, el príncipe, tuviera el suficiente valor para abandonar a su padre, el rey; a su madre, la reina; a su prometida, la princesa y buscar a una bruja que volviera a transformarlo en sapo.


Ojalá que él, el príncipe, encontrara el valor suficiente para volver a ser feliz.


Ojalá.



Agradecimientos: Primero agradecer a Tecla que me haya concedido el premio "PALABRAS COMO ROSAS" (que muestro más abajo) y que, inmediatamente, irá a mi "repisa reforzada" (que bien me ha venido Mario :) Y, en segundo lugar, dar las gracias a Saphira por dedicarme el cuento Across de Stars (espero que puedas volver a comentar en mi blog). Muchísimas gracias a las dos :)


Mi premio:




Ojala - Silvio Rodriguez





miércoles, 3 de junio de 2009

Oscuridad


La oscuridad es un monstruo silente. No se da prisa, no necesita darse prisa. Con premeditada lentitud la oscuridad llega, te envuelve y te hace desaparecer. Sin gritos. Sin alborotos. Sin lucha. Sin piedad.


Así, quedamente, llegó a nuestra ciudad y arribó con tanto sigilo que no nos percatamos del peligro hasta que fue demasiado tarde para todos. Primero fueron pequeños charcos de obscuridad fácilmente confundibles con sombras normales y corrientes. En esas pequeñas islas obscuras desaparecían bancos, perros callejeros, papeleras, algún gato extraviado, matas de flores. Nada importante.


En poco tiempo las pequeñas islas habían aumentado su tamaño varias veces y, a su paso iban desapareciendo vehículos, personas, edificios, barrios enteros. Siempre en silencio. Siempre sin prisa. Tan lenta en su avance que nos confiamos. Tenemos tiempo de huir, pensábamos. Oh, fíjate, a esa velocidad no sé cómo ha podido atrapar a tanta gente, decíamos. Pero el caso es que, con toda su lentitud, las tinieblas engullían todo a su paso.


Creo que lo que sea que habita en ella ejerce algún tipo de poder mental sobre los humanos. Es la única explicación a nuestra abulia. Nos dejamos cazar. Así, sin más. Sin pelear. Sin intentar escapar. Sin terror.


Ahora sólo quedo yo. Un náufrago en una isla de luz. El mar de oscuridad que me rodea bulle de murmullos reptadores, arrastrantes susurros, bisbiseos viscosos. No sé qué hay más allá del círculo que me rodea, no puedo verlo y esa imposibilidad es lo que lo vuelve más aterrador. Si viera lo que me acecha, si pudiera darle una imagen por terrorífica que fuera, quizás fuera más fácil de sobrellevar pero ¿quién es capaz de sobreponerse a los terrores que imagina?


Ya sólo me resta esperar a que me atrape. Las tinieblas me rodean por todas partes. No puedo huir. Estoy aquí, sentado, viendo como avanza, pausadamente. ¿Dónde está la prisa?, parece decirme.


Algo sisea en la obscuridad.


Algo se arrastra.


Algo se desliza calmosamente.


Algo me espera, pacientemente, dentro de la obscuridad.