miércoles, 11 de noviembre de 2009

Apilando palabras

Apilando palabras sin sentido o con poco sentido. Apilando palabras porque sí. Apilándolas porque me gusta como quedan juntas. Apilando y jugando por pura diversión. No son relatos, no son poemas, no son nada más que palabras apiladas, unidas, amontonadas. Vamos, que me ha dado por hacer cosas raras, pobrecitos :D (Intento ponerme al día con los blogs y también intento responder los comentarios... aunque no siempre puedo).




Era un payaso tétrico, patético, hermético. Era un payaso dramático, esperpéntico, aristotélico, algo pitagórico y bastante ético. Era un payaso ecléctico y estético. Era un payaso higiénico y aséptico. Era un payaso anestésico, dialéctico y estático. Era un payaso emérito y ascético. Era, en fin, un payaso hecho a base de esdrújulos, poco agudo y nada llano.




Aprender de los robots la importancia de un calendario.

Admirar la sorpresa cotidiana de los paisajes pintados a lápiz.

Jugar a los espejos con Alicia.

Contemplar un rayo de sol nadando en el lago.

Escuchar a un gato haciendo rimas.

Sentir unas alas ocultando la pena.



Frases cultas, frases melancólicas, frases superficiales, frases insultantes, frases locas, frases divertidas, frases brutales, frases originales, frases copiadas, frases profundas, frases sin sentido, frases sin sonido, frases célebres, frases anónimas, frases inútiles, frases poéticas, frases susurradas, frases gritadas, frases ignoradas, frases románticas, frases embusteras, frases embaucadoras, frases verídicas, frases gratificantes, frases asertivas, frases dubitativas, frases acusadoras, frases absolvedoras, frases erróneas, frases pacíficas, frases guerreras, frases ciertas, frases tímidas, frases atrevidas... frases... frases... frases... ¿Cuáles me dejo? ¿Cuáles olvido?



Se sentaba a contemplar la luna. Cada noche.

Se bañaba en sus rayos plateados. Cada noche.

Soñaba con ella. Cada noche.

La buscaba en ríos, lagunas, mares y charcos. Cada noche.

La buscaba en ventanas, espejos y cuadros. Cada noche.

La amaba, la odiaba, la seguía, la huía. Cada noche.

Era su tortura y era su vida. Era su pena y su alegría.

La amaba y la odiaba. La temía y la deseaba.

Cada noche.

Era un lunático.

Siempre lo había sido.

Siempre lo sería.

La luna era su obsesión, su manía, su ilusión, su alucinación, su paranoia, su neurosis, su esquizofrenia.

Y vivía por ella y para ella... cada noche.