Obsesión

Me cansé, me harté, me hastié.


Me fatigaba, me fastidiaba, me incomodaba, me jeringaba. Vamos, que me jorobaba mucho.


Todo el día detrás de mí. Todo el día siguiéndome, persiguiéndome, hostigándome, acechándome, escoltándome.


Por eso acabé con ella. Porque ya no podía más.


Ya no aguantaba su casi continúa compañía.


Ya no soportaba sentirla siempre vigilándome.


Ya no toleraba su presencia.


Liquidarla, eliminarla, aniquilarla, se convirtió en mi único y constante pensamiento.


No fue fácil deshacerme de ella. Planificar el cómo me llevó mucho tiempo y vencer su natural resistencia, también. Pero, a pesar de todas las dificultades, lo logré.


Oh, sí, me costó pero conseguí liberarme de su acoso.


Tras tantísimos años por fin me siento libre.



Ya no puede seguirme, ni perseguirme, ni acosarme, ni vigilarme.


Es maravilloso.


Ahora puedo andar por la calle sabiendo que mi sombra ya no va tras mis pasos.




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