Lluvia


El escritor llevaba horas ante el ordenador sin poder escribir una sola palabra. Estaba en blanco. Sin ideas, sin palabras, sin nada.


El primer ploc lo dejó indiferente.



Con el segundo ploc giró la cabeza.



El tercer ploc le hizo aproximarse a la ventana.



Ploc...



En el cristal, la palabra melancolía se deslizaba lentamente.



Ploc...



Tras ella cayó la palabra albores.


Ploc, ploc, ploc, ploc, ploc...



Luego, en rápida sucesión, cayeron almácigo, galerna y crepúsculo.



Llovían palabras sobre la ciudad y el escritor las miraba extasiado.



En la calle, las palabras caían sobre los hombros de los peatones, se enredaban en sus cabellos, resbalaban sobre los capós de los coches, corrían en regueros, formaban charcos.



Abrió la ventana y las palabras comenzaron a entrar en su estudio: aguacero, brisa, susurro, índigo, nocherniego, alféizar, septentrión, océano...


El escritor las recogía, las estudiaba, las escondía en bolsillos, bolsas, cubos, ollas.



Cuando paró la lluvia se sentó, feliz, rebosante de ideas y con miles de palabras para usar.



B.J. Thomas - Raindrops Keep Falling On My Head.wma -


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