Doce veces


He encontrado al hombre de mi vida doce veces esta semana. Y ninguna de las doce veces lo supe.


El lunes tropecé con él a la puerta de mi oficina, nos disculpamos, y seguimos nuestro camino.


Más tarde nos cruzamos en un centro comercial. Él no me vio, yo sonreí ante la coincidencia de encontrarme con el mismo hombre dos veces en un día.


El martes lo vi en la parada de autobús cercana a casa. Esta vez fue él quien se sonrió. No nos dijimos nada.


Luego coincidimos en la cola de la caja de un hiper. Esta vez nos saludamos, entre divertidos y sorprendidos.


El miércoles intentamos coger el mismo taxi. Él me lo cedió con caballerosidad. A mí no se me ocurrió compartirlo.


Por la noche fuimos a cenar al mismo restaurante. Nos saludamos ya como viejos conocidos.


El jueves lo vi pasar bajo mi ventana y comenzó a parecerme extraña tanta coincidencia.


Por la tarde, nos encontramos mientras hacíamos footing en la playa; no saludamos ya sin sorpresa.


El viernes el encuentro llegó a la hora del almuerzo y por la noche en un bar de copas.


El sábado tocó librería y playa.


El domingo, sin embargo, ha pasado sin encontrarlo por ningún lado. Y eso que lo he buscado por toda la ciudad.


He encontrado al hombre de mi vida doce veces esta semana, hoy me doy cuenta de ello.


Quién sabe si tendré la suerte de volver a encontrarlo alguna vez...




When A Man Loves A Woman - Percy Sledge

Entradas populares de este blog

Negra Navidad

Entre dos nadas