Buscando

La siguió, la persiguió, la acosó. La rastreó, la incordió, la pretendió. La rastreó por medio mundo. La espió en libros, canciones y pinturas. La acechó en lugares de trabajo y en zonas de ocio. La deseó, la amó, la soñó, la imaginó, la intuyó, la conjuró. La buscó en otras personas, otras culturas, otros mundos. La llamó en todos los idiomas que conocía y hasta aprendió alguno nuevo sólo por llamarla.

Hizo todo lo imaginable para llegar hasta ella.

Consumió toda su energía en esa búsqueda.


Un día, extenuado, se sentó en un parque, bajo un tibio rayo de sol. Cerró los ojos y entonces escuchó: pájaros, niños, el rumor lejano de la ciudad; olió: el aroma de las flores, la hierba, el perfume de una chica que pasaba; sintió: el sol en su cara, la madera del banco, la tierra bajo sus pies. La sonrisa llegó a su boca al mismo tiempo que la revelación a su cerebro.

Abrió los ojos y le sonrió:


    -Creo que he sido un poco tonto ¿verdad?

La felicidad le devolvió la sonrisa:


    -Sí, un poco.




P.S.:
Pido disculpas por no poder responder siempre a todos los comentarios, lo intento pero no siempre puedo. Pido, también, disculpas por tardar tantísimo en leer y comentar en vuestros blogs, lo intento pero no siempre puedo. Y es que, otra cosa que tiene el verano -mi verano- es que, curiosamente, me deja más escasa de tiempo que de costumbre. Así que respondo a todos los que puedo -cuando puedo- y leo y comento todo' lo que puedo -cuando puedo-
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