domingo, 22 de marzo de 2009

Tinkerbell


Este post está inspirado en un comentario de Hernán (y mi respuesta a él) en mi anterior post.

Tinker Bell... así me llamaban. Tinker Bell, Tink, Campanilla... esos eran mis nombres cuando vivía allá en Nunca Jamás. Bueno, sería más acertado decir que “así me llaman” porque aún sigo regresando cada cierto tiempo. He de hacerlo para recolectar la magia necesaria para mantener mi forma humana.


¿Que por qué dejé Nunca Jamás? Pues verás, por una parte, Peter Pan me tenía más que un poco harta. Ya, ya sé que te extraña que diga eso, todo el mundo parece tener una visión muy idealizada de Peter... por culpa del Sr. Barrie. Un bonito libro, no cabe la menor duda pero en el que Peter Pan sale demasiado favorecido, créeme. Y es que no puedes ni imaginar lo que era vivir junto a semejante presumido, ególatra, egoísta e inmaduro memoria de pez. Y te lo digo yo que fui quien lo encontró y lo crió, mal, no lo niego pero, oye, soy un hada y no sé nada sobre educación infantil... En fin, que ese criajo,estaba tan embebido de sí mismo que, en cuanto te dabas la vuelta, se olvidaba de tu existencia. Para cuando la señorita Wendy Moira Angela Darling, hizo su aparición yo estaba ya llegando al límite de mi paciencia y ella fue la gota que colmó el vaso. A ese mocoso fanfarrón le faltó tiempo para dejarme de lado por esa estirada... y no fue el único.


Por sí solo eso no habría sido motivo suficiente para abandonar Nunca Jamás pero si añadimos lo ocurrido con el Capitán Hook... la cosa cambia.


Aquí, en el mundo real, todos están convencidos de que yo estaba perdidamente enamorada de Pan y que intenté traicionarlo por celos. No sé por qué a nadie se le ha ocurrido pensar que mi amor podría estar dirigido a otra persona. No sé por qué nadie se ha dado cuenta, nunca, de que yo estaba enamorada de Hook y por eso quise ayudarle a acabar con su enemigo.


Puede que no fuera muy bonito ni muy ético hacer lo que hice, no busco justificarme insistiendo en mis sentimientos; me limito a contar la verdad.


Mi amor fue correspondido... hasta que llegó Wendy y él quedó prendado de esa tontorrona. No en ese primer viaje que todo el mundo conoce, no, entonces era demasiado joven pero ella, aunque el Sr. Barrie olvidó contarlo, siguió visitando Nunca Jamás... Y se fue haciendo cada vez más guapa y más fascinante y, bueno, llegó el momento en que fue lo suficientemente adulta como para atraer la atención de James.


Y enamorarle.


Y se lo llevó, sí señor. No sé cómo lo hizo pero lo convenció para abandonar su barco, su tripulación y todo cuanto conocía por ella.


Todos le advertimos que era una locura. Se lo dijo el Sr. Smith. Se lo dijeron sus marineros. Se lo dije yo. Hasta Peter Pan se lo dijo. Pero él hizo caso omiso a todo. Siempre ha sido muy terco ¿sabes?


Y se fue.


Y yo me fui detrás.


No podía seguir al lado de Peter (quien, por cierto, ni tan siquiera se percató de mi ausencia).


Y, sobre todo, no podía estar lejos del Capitán Hook.


Tenía que saber de él. De su vida. Si era feliz o infeliz.


Y quería estar preparada el día en que él se diera cuenta de su gran error y quisiera regresar a casa.


Por eso he vivido todos estos años a caballo entre el mundo real y Nunca Jamás. Esperando y observando. Observando y esperando.


Ahora él, por fin, ha recapacitado


Ahora él, finalmente, se ha decidido a regresar a casa.


Y ahora yo... yo... bueno... yo... en fin... ahora yo... no sé... me parece que he perdido interés por él.


Es lo que tiene el paso del tiempo.