Regalos

Primer regalo



Encorvado, arrugado, yendo todo lo aprisa que le permiten sus piernas, nos cruzamos con él en un paso de peatones. Señala a la niña, señala al cielo, nos dice algo a toda velocidad. Al llegar a la acera, miramos hacia atrás y cruzamos miradas de perplejidad, preguntándonos si alguien había entendido lo que el viejito nos había dicho... pero no, el encuentro había sido tan rápido que nadie -ni el “husband”, ni la niña, ni yo- había entendido sus palabras. Bueno, sí, habíamos entendido sólo una: luna.


Así que relacionamos la palabra con el gesto de señalar al cielo y, suponiendo que eso era lo que quería, elevamos nuestra mirada hacia la luna. Y entonces:


-¡Oh!


-¡Ah!


-¡Qué bonito!


Al mirar hacia arriba nos encontramos con una hermosa luna en cuarto creciente y, justo, encima, el lucero vespertino.


Primero nos quedamos un rato embelesados con esa hermosa imagen.


A renglón seguido tocó mini-lección de astronomía, vamos, que le expliqué a la niña que el lucero no era otra cosa que el planeta Venus.


Luego vino un vano intento de fotografiar el pequeño prodigio que teníamos ante nuestros ojos. El -mal- resultado es, entre otras varias, la fotografía del principio.


Estos fallidos intentos de inmortalizar esa imagen nos dio, además, para unas cuantas risas al comprobar el asombroso parecido entre estas instantáneas y esas otras que -se supone- plasman avistamientos O.V.N.I. Vamos, yo creo que en el programa de Iker Jiménez han sacado cosas parecidas.


Así, entre la contemplación de algo hermoso, lecciones “astronómicas”, sesiones fotográficas y risas varias, acabamos nuestro paseo.

Creo que puede decirse que el “viejito del paso de peatones” nos hizo un precioso y peculiar regalo.


Lástima no poder agradacérselo.


Segundo regalo


Este me lo encontré en mi bandeja de entrada y es... algo menos poético. Hace unos meses envié el microrelato titulado La princesa a la editorial Hipálage para participar en el I Premio Algazara de Microrelatos. No, no he ganado. Pero la editorial ha seleccionado mi relato (junto a otros varios más, incluidos, por supuesto, los ganadores) para ser publicado en el libro “Cuentos para sonreír”.

Y van dos textos que me publican en esta editorial... algún día, quizás, gane uno de sus concursos ;)


Tercer regalo


Y este también lo encontré en mi bandeja de entrada (que ya se ve que estos días ha estado ocupada). Pues allá por el mes de diciembre me enteré -o me enteraron que ya no recuerdo- del proyecto Relatos Solidarios desde Internet. Se nos pedía a quienes escribieran relatos y tuvieran un blog, que regaláramos un relato para publicar un libro; lo que se recaudará con su venta será donado íntegramente a la Fundación Vicente Ferrer.


En principio se iban a seleccionar 50 relatos pero, finalmente, se publicarán 100 entre los cuales se encuentra mi relato El parque.


Así que, así, de golpe, me veo con dos textos publicados en dos libros diferentes... mmmm... no está mal.


Cuarto regalo


Y con esto acabo. Lo prometo :)


Una servidora no es de carcajada fácil. Ahí tengo a mi marido que puede testificarlo. No es que me resulte difícil encontrar cosas divertidas, no, lo que cuesta es arrancarme carcajadas. Pues bien, hoy quiero regalar este regalo lleno de humor que vi hace unos días. Un vídeo que a mí, sí, me hizo reír a carcajadas e, incluso, llorar de risa.


Ya imagino que no todo el mundo lo encontrará tan divertido como yo pero... quiero hacer este regalo a todos quienes tienen la paciencia de leerme y de comentarme y de ofrecerme ¿puedo decir cariño, amistad, aprecio? Bueno, yo lo digo y si me equivoco pues... na... :D


Pues, bueno, eso, que aquí dejo un vídeo de George Carlin llamado Little Universal Moments:






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