Vértigo


Con su permiso, jefe... ¿Se puede? Muchas gracias. Pues verá usted que venía yo a pedirle que si podía ser que me cambiaran el destino. Un traslado, ya sabe. Me da igual que sea a un puesto más complicado, con más horas o más duro pero que no sea aquí, en estas alturas tan... altas. Usted sabe de mi problema de vértigo ¿verdad? Claro que lo sabe... ¿cómo no va a saberlo usted? Vamos, como para no saberlo... Y también sabe que yo he intentado superarlo. Me he esforzado de verdad, he acudido a algún psicólogo de los que tenemos por aquí y hasta he participado en alguna terapia pero... nada, jefe, que no hay manera, el maldito vértigo no desaparece.


Usted comprenderá que trabajar aquí, en estas condiciones, se vuelve imposible. Vamos, que me paso los días con los ojos cerrados, sujetándome a mis compañeros y a los clientes. Tengo los nervios tan de punta que me es imposible hacer bien mi trabajo y lo peor es que acabo contagiando a los demás con lo cual el ambiente no tiene nada de pacífico y sereno. Es que ya le vale, jefe, poner la central aquí, tan arriba, tan lejos del suelo y con estas vistas tan... tan... tan amplias.... Uf, me mareo sólo de pensarlo.


A mí me gusta este trabajo, ya lo sabe usted, me llevo muy bien con mis compañeros, mis superiores no tienen queja de mí. Usted sabe que nunca he tenido un problema con nadie... excepto este vértigo mío que no se cura con nada. Y por eso vengo a pedirle un traslado, jefe, porque esto no es vivir. Mándeme usted a otro destino, el que usted quiera, pero cerca del suelo, jefe, bien cerca del suelo.


Envíeme usted allá abajo y verá que bien cumplo con las misiones que me encomiende. Si le seré más útil allá que acá, se lo aseguro. Si usted hubiera querido hacer algo con respecto a mi problemilla... pero no quiso y, claro. Que no me quejo ¿eh? No se me enfade usted que no pretendo ni ofender ni montarle un pollo como aquél ni nada... si yo soy muy pacífico y le quiero a usted más... Además que ya sé que usted hace las cosas porque... bueno, usted sabrá por qué las haces pero, desde luego, bien hechas están, por supuesto...


Pero vaya, que yo así no puedo seguir. Espero que no se enfade por lo que le pido y me destine a otro sitio más apropiado a mis características... si puede ser...


Si es que, usted sabe que tengo razón, jefe... Que un ángel con vértigo da muy mala imagen al negocio. Si lo mejor es que me envie a la Tierra de ángel de la guarda o cosa parecida.


Pero, bueno, eso usted ya sabrá resolverlo mejor que yo, faltaría... Y... y ya le dejo que se le está poniendo esa cara tan... tan... bueno, tan suya...


En fin, pues quede usted con... usted mismo y ya me dirá qué ha decidido ¿eh? Hale, pues eso, que con... usted mismo... y nos veremos... si usted quiere, claro...



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