lunes, 12 de enero de 2009

Clown

Antes de que me olvide: dar las gracias a Mare@ por el premio que me ha concedido y que, por supuesto, ya está ahí, en mi "repisa reforzada" y, por supuesto, dar las gracias también a quienes me han felicitado el cumpleaños (y eso que yo intenté que pasar de puntillas, porque, como Mid ha descubierto: cumplo veinte años y, claro, son ya demasiados :D).

Bajo un árbol del parque, sentado en un banco, el pobre payaso lloraba desconsolado.


Bajo un árbol del parque, con las manos ocultando su cara, el pobre payaso sollozaba solitario.


El triste payaso vestido con brillantes colores no comprendía por qué los niños lloraban al verle.


El mohíno bufón de pelo naranja sólo quería hacerles reír pero ellos huían.


Y mientras lloraba y lagrimeaba, se frotaba la cara con su enorme pañuelo verde.


Se frotaba los ojos maquillados de blanco y negro. Se sonaba la roja nariz. Pasaba el pañuelo por su roja boca.


Poco a poco, enjugando sus lágrimas, frotando su cara, restregando con su verde pañuelo, el maquillaje fue desapareciendo.


Y, al levantar la mira vio un niño contemplándole.


Y vio que no salía huyendo.


El payaso sonrió un poquito.


El niño sonrió un poquito.


El payaso hizo un pequeño truco con su verde pañuelo.


El niño sonrió ampliamente.... y otro niño se unió al primero.


El payaso hizo malabares.


Y los dos niños aplaudieron... y otro niño llegó a observar.

El payaso se fue animando y cantó, bailó, hizo bromas.


Los niños ya eran más de una docena.


El payaso saltó, hizo cabriolas, rió.... y los niños reían con él.


Luego, con el corazón alegre y la boca llena de risa y caramelos, el pequeño payaso y los niños charlaron y charlaron.


Entonces supo que a los niños les aterran las máscaras, los disfraces, las caras ocultas.


Entonces entendió que los niños quieren rostros limpios y abiertos. Caras que puedan reconocer. Un semblante claro en que nada quede oculto.


Perder su maquillaje fue lo mejor que le ocurrió al payaso. Porque, al perder su maquillaje y mostrar su verdadero rostro, encontró el cariño y las risas que siempre había buscado.

Por supuesto, no fue siempre feliz pero sí la mayor parte del tiempo...