miércoles, 26 de noviembre de 2008

Trabalenguas (intento de...)

En un comentario a mi post Amanecer me preguntó Rose (El Patio de mi Casa) : "¿Qué tal se te dan los trabalenguas? ¿Por qué no nos deleitas con alguno?". Bueno, pues yo no tenía ni idea de cómo se me daba eso de los trabalenguas pero me pareció una idea divertida y a ello me puse. Lo que ha salido aquí está. Si se me da bien o mal... se verá... Yo me he divertido haciéndolos, espero que ustedes se diviertan leyéndolos :)



Erre que erre, el burrero arreaba al burro cazurro,

Arre que arre , arreaba el arriero al burro.

Y arreando, correteando, carreteando y burreando

subían al monte arriero, carreta y burro.





Trae el trasgo el trigo a través del trigal,

y un troll traicionero le roba el cereal.

El trasgo travieso trota tras el troll

y trota que te trota, trepa que trepó,

trata de atraparlo pero se escapó.

Traía el trasgo el trigo a través del trigal

pero el troll traicionero le robó el cereal.




Lula, la lechuza, ulula en el álamo

y allá, en el llano, aulla el alano.

Lula, la lechuza, aletea,

se lanza, se avalanza y alardea.

Y en su laurel oloroso, Manuelo, el mochuelo, contempla, alelado,

el aleteo de la lechuza, el álamo dorado,

el aullador alano y el llano alistado.



La nana de Ana le canta a la luna,

a la luna le canta la nana de Ana,

una nana, nanita, nana,

una nana le canta a la luna

la anciana nana de Ana.






Un elefante, elegante, enervante y exultante,

desfilaba desafiante y trompeteante.

Un elefante, elegante, enervante y exultante,

alzando la trompa amenazante,

desfilaba acechante,

siempre adelante.

Rumbo al río refrescante desfilaba

un elefante, elegante, anhelante y exultante.



Silba la serpiente y susurra sapiente.

Sibilina y sigilosa, silba la serpiente.

Susurra y suspira suspiros susurrantes,

sisea, sosegada, sesuda y sibilante,

seiscientos sesenta y seis susurros supirantes.




El ñandú es un ñoño, decía el ñu,

menuda ñoñería pensaba el ñandú.

El ñandú, desdeñado, amaña una fiesta,

con piñata, con ñame y su buena peineta.

Invitó al ruiseñor y a la cigüeña,

a la vicuña, a la piraña y hasta a una zarigüeya,

e incluso la araña se apaña un puesto con maña.

Tan sólo olvidó el pobre ñandú

invitar a su cabaña al oso ojeroso y al joven ñu.

Y así, a la mañana, tras la maraña,

con muchas legañas bajo las pestañas,

comentaba desdeñoso el ñu:

el ñandú es un soso,

lo sabemos yo y el oso.



Menuda mandarina María merendó,

menuda merienda que se zampó.

Mirando la madarina Macario pensó

que una manzana sería mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó.

Mirando la mandarina y la manzana, Mariela opinó

que un melocotón sabría mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó,

menudo melocotón Mariela devoró.

Mirando la mandarina, la manzana y el melocotón

Marcelo pensó que un membrillo estaría mejor.

Menuda mandarina María merendó,

menuda manzana Macario se zampó,

menudo melocotón Mariela devoró,

menudo membrillo Marcelo tragó.

Y tras la merienda nada quedó:

ni mandarina ni manzana, ni membrillo ni melocotón.



sábado, 22 de noviembre de 2008

Eros y Tánatos

El momento había llegado. Ella, tan inaccesible e inalcanzable, iba a ser suya. Ella, tan inabordable e intratable, iba a permitir que la poseyera.

No iba a ser, desde luego, una larga relación. No era lo que él pretendía y ella ni por asomo lo hubiera admitido. Era un simple, sencillo y directo intercambio sexual. Aunque, sin duda, sería la relación erótica más importante de toda su vida... al menos para él.

Para ella no pasaría de ser una más en su ya larga lista.

Él le había traído un regalo. Era la costumbre. Sin ese regalo ella no habría permitido que él se le aproximara. Se lo había alargado con timidez, suavemente, fascinado por el hermoso color negro de su cuerpo. El negro más oscuro que él había visto jamás. Era hermosa, fascinante, llena de sexualidad. Su olor lo volvía loco de placer anticipado.

Se acercaron. Se tocaron. Se calibraron. Él estuvo preparado en un instante. Ella lo recibió sin timidez ni recato. Apretó su cuerpo contra el suyo, lo atrajo hacia ella. Él se estremecía y se entregaba sintiendo que ese, justamente ese, era el mejor momento de su existencia.

Entonces llegó el mordisco.

El placer se vio interrumpido por la oleada de intenso dolor y se estremeció de pavor.

Sabía lo que le esperaba.

Sabía lo que venía a continuación.

Oh, podía haber intentado escapar. Conocía a muchos que habían logrado estar con ella y salir con vida. Pero él se encontraba tan inmerso en su momento de triunfo y placer que ni tan siquiera pensó en huir.

Y allí estaba ahora el dolor... y aún así él no podía detener su macabra danza erótica. Pronto comenzaron los calambres, sus músculos se contraían provocándole un sufrimiento indescriptible. Temblores, dolor, miembros rígidos, dolor, debilidad, dolor, taquicardia, dolor, dolor, dolor... sobre todo, más que nada, dolor inmenso, intenso, arrollador.

Ella comenzó a devorarle, sin prisa, saboreándolo. Ajeno a su agonía o, quizás, disfrutando con ella. El cuerpo de él era puro dolor y, sin embargo, ese mismo cuerpo, a pesar de su sufrimiento, continuaba con su salvaje apareamiento. No podía detenerse.

Que le hablaran a él de Eros y Tánatos. A él que, atraído por uno iba a acabar, irremediablemente, en brazos del otro.

No pudo detenerse... hasta que llegó el fin.

Cuando acabó de devorarla ella se retiró de nuevo a su rincón, a descansar y a esperar a su próxima presa.

En una semana pondría sus huevos.

Unas semanas más tarde nacerían las crías del macho que había muerto por traspasar sus genes.

Pero eso ella no lo sabía, ni le interesaba.

A fin de cuentas, cuando eres una araña lo único que te preocupa es el próximo insecto que caerá en tu telaraña.

martes, 18 de noviembre de 2008

Meme


Me-me ha pasado Nani un meme.

Me-me ha pasado Nani un meme con premio o un premio con meme que no me-me ha quedado claro el orden pero, vaya, que tanto me-me da un orden que el otro.

Y yo agradezco el premio-meme (o meme-premio) que me-me ha concedido pero... me-menudo lío en que me-me ha me-metido.

Y es que hace algo más de un me-mes, ya me-me pasaron un meme parecido. El meme de entonces consistía en decir catorce cosas que me-me hicieran feliz y el meme de Nani consiste en decir seis cosas que me-me hagan feliz.

¿Y qué hago yo ahora? ¿Me-me limito a copiar seis de aquellas catorce? ¿Me-me saco de la manga seis nuevas? ¿Me-me rindo y no lo hago?

He pensado y pensado, casi me-me quedo sin neuronas... y nada.

Me-me puse en contacto con doña Inspiración para que me-me ayudara... y nada.

Se me-me ocurrió hacerme-me la loca... pero eso no me-me pareció nada bien.

Así que, al final, me-me lanzo a lo loco y, aunque seguramente me-me repetiré intentaré darle algo de originalidad a este premio-meme o meme-premio o como sea que se llame-me...

Eso sí que no se me-me olvide darle las gracias a Nani por me-meterme en este lío... ups... perdón, por concederme-me este premio...

Aquí está el meme:

1.- Me-me hace feliz, ya lo he dicho, ya lo sabe todo el mundo, ya sé que me-me repito tanto que debo cansar, mi hija. Tímida, miedosa, cariñosa e imaginativa. Cabezota, risueña, mimosa... mi torbellino color de rosa. Y digo bien, de color de rosa y, para que no quede dudas al respecto dejo constancia de la ropa preparada para mañana:

Pantalón chandal: rosa.

Camiseta: rosa.

Abrigo: rosa.

Cinta del pelo: rosa.

Mochila: rosa.

(Yo: ¿Y no puedes ponerte algo de otro color?

Ella: A mí me gusta el rosa.

Yo: Ya pero hay más colores.

Ella: Pero a mí me gusta el rosa.

Yo: Que sí, pero seguro que tus amigas llevan también otros colores...

Ella: Sí pero es que cada uno es como es...).

Si de ella dependiera todo, absolutamente todo, sería color de rosa. Rosa y de Barbie. Rosa, de Barbie y fashion... Y eso que dudo mucho que sepa lo que significa fashion.

2.- Me-me hace feliz, también lo he dicho ya, también lo sabe ya todo el que me-me lea, mi me-media naranja (o limón, o me-melón o piñón). Mi me-mejor amigo, mi compañero. El genio gruñón que comparte mi vida. El me-mejor padre, el me-mejor marido. El ególatra a quien le encanta presumir de pertenecer a Me-mensa (aunque poca gente parece saber qué es Me-mensa) y al que, de pronto, le entran mil inseguridades. El hombre cariñoso, romántico a su manera, muy seguro para unas cosas y lleno de inseguridades en otras. Me-me hace feliz, ya lo he dicho: mi marido (también conocido como “el husband”.

(Er-husband: ¿Qué haces?

Yo: Hago un meme.

Er-husband: ¿Sobre qué?

Yo: La felicidad.

Er-husband: ¿Y salgo yo?

Yo: Ajá.

Er-husband: ¿Y qué dices de mí?

Yo: Ya lo verás.

Er-husband: ¿Y quedo bien?

Yo: Como sigas así vas a quedar fatal.

Er-husband: ¿Por qué?

Yo: Por pesao...

Er-husband: Jummmm).

3.- Me-me hace feliz, también se sabe ya, y se sabe sólo con leer mi blog, me-me hace feliz, repito, escribir. Escribir me-me divierte. Escribir me-me relaja. Escribir me-me hace olvidar y me-me hace recordar. Escribir, ya lo dije, me-me hace feliz.


(Doña Inspiración: Hola, soy tu Inspiración...

Yo: A buenas horas, mangas verdes.

Doña Inspiración: Más vale tarde que nunca.

Yo: El que tarde trilla, la lluvia le pilla.

Doña Inspiración: Esta conversación no tiene sentido.

Yo: Lo sé pero tú has empezado. Ahora déjame seguir con lo mío).

4.- Me-me hace feliz, y es otra cosa ya dicha y redicha: leer. Lo he dicho muchas veces: escribo porque leo. Prime-mero fue el leer, disfrutar con la lectura y más tarde, mucho más tarde, fue el escribir. Me-me hace feliz sumergirme-me en otros mundos, otras vidas, otras palabras. Me-me hace feliz compartir días y días con personajes que se acaban convirtiendo casi en parte de la familia. No entendería el mundo sin los libros porque, repito, leer me-me hace feliz.

(Doña Inspiración: Nunca es tarde si la dicha es buena.

Yo: Nunca es tarde para el bien hacer; haz lo que no hiciste ayer.

Doña Inspiración: Por más que el bien se delate, como se alcance no es tarde.

Yo: Vale,inspirar no inspiras nada pero refranes te sabes un porrón. Venga, que tengo que terminar esto.)

5.- Me-me hace feliz aprender cosas nuevas. Descubrir cosas que desconocía. Sentir que una nueva idea entra en mi me-mente. Percibir que aún soy capaz de cambiar de opinión, de crecer, de aceptar cosas nuevas, ideas diferentes. Me-me hace feliz saber que aún tengo la me-mente abierta y que el mundo aún me-me depara mucho que descubrir.

(Doña Inspiración: Oye, que he venido a ayudarte.

Yo: Ya no necesito tu ayuda.

Doña Inspiración: Pues a mí me parece que sí.

Yo: Pues yo te digo que no. Y deja de interrumpir).

6.- Me-me hace feliz disfrutar de la cama en los días de frío. Escuchar la lluvia sobre los cristales. Ver una puesta de sol. Sentir el viento en el rostro. Me-me hace feliz contemplar la luna llena. Me-me hace feliz notar los rayos de sol en la piel cuando hace frío. Me-me hace feliz escuchar y oler el mar. Dormir con el sonido de las olas de fondo. Me-me hace feliz, en fin, y también lo he dicho ya muchas veces: Vivir.


(Yo: ¿Ves como no te necesitaba?

Doña Inspiración: Si tú lo dices...

Yo: Sí, yo lo digo.

Doña Inspiración: Eso que has hecho es un churro...

Yo: Pues haber aparecido antes, listilla.)

Y... ya está, aquí acaba el meme-premio o premio-meme. Lame-mento aburrir a quienes ya me-me conocen con todas estas cosas que ya debo haber contado varias veces. Prome-meto que mi próximo post será más original (bueno, al me-menos lo intentaré). Y también prome-meto que, en unos días, habrá desaparecido esta extraña tartamudez que me-me ha aparecido por culpa de este meme-premio o premio-meme.

¡Ah, lo olvidaba! El premio-meme o meme-premio que me ha dado Nani es éste




Y Venía con una serie de reglas que yo, ya se ve, no he cumplido porque soy así de indisciplinada.Espero no ser castigada por ello :P






miércoles, 12 de noviembre de 2008

Amanecer

Inspirado en unas simples palabras leídas en unos deberes de mi enana, a saber: hila, lila, ala, ola... Ellas inspiraron esta pequeño jugueteo con palabras. Bueno, ellas y “ella”, mi enana :)

Para ella, para todos.

Hila la lila gotas de rocío, el hada Clara sacude sus alas y se eleva apartando los frágiles hilos que hila la lila.

Vuela el hada Clara sobre el río y el lago y, de puntillas sobre las olas, hace reverencias a las elegantes grullas y recogiendo las burbujas que tras sí los peces dejan, se hace un collar, una pulsera y hasta un fular.

Hila la lila gotas de rocío, el duende Vicente - nadie dijo que los seres fantásticos tuvieran nombres fantásticos... - da tres volteretas, una pirueta, cinco zapatazos y, de un salto, atraviesa los frágiles hilos que hila la lila.

Corre el duende Vicente hacia el prado dorado por el sol de la mañana y, trepando a la flor más cercana, la más alta, la más galana, grita, arma jarana, despierta a las perdices, las alondras, los gorriones... Y entre trinos y aleteos, gritos y jaleo, el duende Vicente recoge plumas y se hace un sombrero.

Hila la lila gotas de rocío, la bruja Maruja se arregla la falda, se ajusta el corpiño y, moviendo la escoba de izquierda a derecha, con delicadeza y sumo cuidado, acaricia los frágiles hilos que hila la lila.

A grandes pasos se acerca Maruja la bruja al claro del bosque y, barriendo las hojas caídas, recogiendo las ramas partidas, cantando y bailando, da los buenos días a conejos y ardillas, al lobo que vigila, al búho que se adormila. Y recoge la bruja Maruja hierbas y flores, y setas y cosas misteriosas que lleva a su casa y guarda en potes y botes.

Hila la lila gotas de rocío, la Luna da los buenos días al Sol y, como cada aurora, se lleva los hilos que hila la lila para tejer, en la noche, su manta de estrellas. El Sol, entretanto, juguetea y se recrea con el frío rocío.


Hila la lila gotas de rocío y, mientras se agotan las últimas gotas, aumentan los gritos, los cantos, los ruidos.


Hila la lila las últimas gotas de rocío y la vida retoma a su rutina.


Y así, mientras la lila hila los últimos hilos, comienza la mañana en este pequeño mundo, con la Luna que se retira, con el Sol que aparece, con el hada que revolotea, el duende que corretea, la bruja que “recolectea” y, sobre todo, con el continuo hila que te hila de la lila.



miércoles, 5 de noviembre de 2008

Menudencias

Parece ser que mi anterior post ha dejado a quienes han pasado por aquí con el ánimo tristón y, como a mí me gusta "ver" sonrisas vamos a ver si, con estas tonterías, logro compensar y equilibrar la cosa y, de paso, pido disculpas por no dar respuesta a los comentarios :) De modo que empecemos:

El nombre


Al príncipe Leopoldo Enrique Rodolfo Federico Hugo Maximiliano Carlos Francisco Adolfo Alberto Luis Eduardo Guillermo… y así hasta unos cien etcéteras, le resultaba tan pesada la larguísima cadena de su tradicional nombre que más que andar, parecía arrastrarse bajo tan real peso.


El pobre príncipe Leopoldo Enrique Rodolfo Federico Hugo Maximiliano Carlos Francisco Adolfo Alberto Luis Eduardo Guillermo… y así hasta unos cien etcéteras, no podía ni tan siquiera correr, no por aquello del obligado andar ceremonioso de un príncipe, sino por tener que llevar sobre sus hombros tan pesadísimo nombre.


Un día S.A.R. Leopoldo Enrique Rodolfo Federico Hugo Maximiliano Carlos Francisco Adolfo Alberto Luis Eduardo Guillermo… y así hasta unos cien etcéteras, decidió acortar su nombre y aligerar su vida.


Entonces pasó a llamarse Leo, a secas.


Y Leo, a secas, se sintió tan ligero que, abandonando su principesca vida, se convirtió en el mejor y más grácil acróbata de todos los tiempos.







El cuento


Este debía ser el cuento de una princesa de cuento que no quería ser princesa de cuento y por ello decidió hacer justo lo contrario de lo que se esperaba de una princesa de cuento, a saber: raptar a un dragón; salvar a un príncipe; dormir sobre un montón de guisantes; dejarse el cabello bien corto; no usar, jamás, zapatitos de cristal; no acercarse, jamás, a una rueca; mantenerse bien alejada de los sapos y huir despavorida de todos los ñoños animalitos del bosque; boicotear a las hadas (madrinas o no) y hacerse amiga de las brujas; no cantar jamás de los jamases ni usar hermosos vestidos.


Rechazó el romanticismo. No buscó (ni encontró) jamás a su amor verdadero y se negó a ser víctima de nada ni de nadie.


Fue feliz pero nunca comió perdiz.


Este debía ser el cuento de una princesa de cuento que no quería ser princesa de cuento pero no lo es porque es imposible contar el cuento de una princesa de cuento que no quería ser princesa de cuento.









La isla



Cuentan que unos marinos novatos y pusilánimes naufragaron en una isla que creían desierta pero que resultó estar habitada por un pueblo cuyas mujeres eran hermosas y valientes.


Y cuentan que se casaron con ellas y tuvieron descendencia.


Y dicen que lo que era un pueblo de pescadores pasó a ser un pueblo de pescadoras, porque estos marineros no querían saber nada de la mar y en esas islas no sobra tanto alimento como para desechar el pescado. Así que fueron ellas las que comenzaron a ir de pesca.


Con el paso del tiempo, se convirtió en norma que los hombres se quedaran en el pueblo y fueran ellas las encargadas de proporcionar el alimento marítimo. Y el caso es que ahora no hay ningún hombre de ese pueblo que sepa, no ya pescar, sino ni tan siquiera nadar; mientras que ellas son unas grandes nadadoras, pescadoras y maravillosas marinas.