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¡Nati ya está aquí!


Hace unos días, al abrir la puerta para salir de casa, me la he encontrado, esperando. Ahí, vestida de rojo y verde, con sus cabellos dorados y repleta de purpurina, espumillón, lucecitas... Oh, sí, ahí estaba, otra vez, ella, la de siempre, la de todos los años: la Navidad.

Sí, señor, aquí está ella dispuesta a repartir felicidad a diestro y siniestro... o eso dice porque, sinceramente, a pesar de todo el marketing que se hace la tía, mientras ella está por aquí veo aumentar peligrosamente la nostalgia, la tristeza, el sentimiento de soledad, el aislamiento. Vamos, que la consabida felicidad navideña la veo, más que nada, en los anuncios y en los adornos callejeros.

Así que cuando, me la he encontrado ahí, esperando para sorprenderme no he podido evitar una exclamación mezcla de hastío y resignación. Eso sí, mi niña se ha puesto a dar saltos como una posesa y es que, como le digo yo a la Nati:

-Chica, si no fuera por los niños, no sé qué iba a ser de ti.

Y es que Nati, la alegre Nati, vive en el alma de los más pequeños y en los recuerdos infantiles de los adultos. En aquellas familias en que ya no hay ningún niño que mire con ojos brillantes las luces y el espumillón, la Navidad se va transformando en un trámite anual, en un rito a cumplir no sé sabe bien por qué o en tristes reuniones dedicadas a la nostalgia. En muchos casos, sencillamente, deja de celebrarse.

Cuando le digo estas cosas ella se ríe, con esa risa que suena como a cascabeles, se sacude su dorada melena y se encoge de hombros. Todo esto, claro está, le importa más bien poco. Ella vive inmersa en una eterna infancia y en una fiesta continua.


Así que, allá que vamos, como cada año, a buscar los adornos navideños. La niña con ilusión y yo, bueno, es difícil liberarse del contagio cuando estás al lado de una infante entusiasmada.

Este es, evidentemente, el primer rito navideño. Sacar los adornos del trastero y comenzar a ponerlos.

Lo primero, el árbol. Mi árbol de Navidad ya tiene unos añitos. El pobre, cuando llegó a casa, tenía su aquél de intentar ser elegante; y digo que intentaba porque no sé si lo conseguía. El caso es que mi árbol, cuando llegó a casa y estaba nuevo y reluciente, sólo quería dos colores -aparte del suyo propio- rojo y dorado: bolas rojas, espumillón dorado y bastante minimalista (todo lo que permitía el barroco navideño, claro).

Pero entonces llegó la niña. Y la cosa cambió. No durante la primera visita de la Nati tras su nacimiento, no. Ni tampoco a la siguiente. Pero a la tercera Navidad... se le acabaron las ínfulas al tontorrón de mi árbol. Ahora sigue manteniendo sus bolas rojas y el espumillón dorado pero la niña comenzó a decidir sobre su decoración y a ellos se han unido: el espumillón plateado -de momento se ha librado de otros colores-; las bolas amarillas, azules, alguna rosa -de esas que están forradas como con hilos, sí, de esas-; figuritas de cartón sacadas de su primer calendario de adviento; pequeñas figuritas de angelitos y Papas Noeles; campanitas de esas que te ponen en el Corte Inglés al envolverte los regalos; pequeñas tarjetitas navideñas... Sin olvidarnos, claro está, de las luces, esas luces que siempre se enredan y que, si un año se encienden y se apagan, al siguiente sólo se encienden y, al otro, igual sólo se enciende la mitad de ellas. En fin, un batiburrilo abigarrado y desbordante que, finalmente, mi árbol ha aceptado con resignación (bueno, ahora que no nos oye, yo creo que, en el fondo, está encantado con tanto adornito).

En cuanto al resto de la decoración navideña, en el período pre-niña, también tendía a ser escasita. Ahora... ahora el árbol está rodeado de una multitud de christmas, un Papá Noel de esos vestidos de dorado, otro Papá Noel que canta y se balancea, se balancea y canta -bastante terrorífico, especialmente cuando lanza su “¡Yiiihaaaa!” final... Además de esto hay un pequeño rincón para los tres Reyes Magos -con su estrella y un ángel, restos de un viejo Nacimiento-; un muñeco de nieve luminoso; un calcetín enorme... Eso sólo en el salón porque en su dormitorio contamos con: espumillón en la pared, una vela de cartulina que hizo en clase de dibujo, un pequeño cuadro sobre madera hecho en el mismo lugar y un calendario de adviento. Ah, y un gorrito de Papá Noel.


Esto, por supuesto, ha puesto a Nati como unas castañuelas porque, ya se sabe, ella es así, muy naif y muy kitsch.

Luego tocó sesión de compras porque Nati, nuestra encantadora Nati es una consumada consumista. En nombre del amor, de la familia, de la amistad y de todas esas cosas, sí, pero consumista. Y le encanta llevarte de tienda en tienda, buscando y rebuscando, haciéndote polvo los pies y la tarjeta. Sufriendo horas y horas de interminables y horrísonos villancicos tanto patrios como foráneos. Le encanta ver cómo te empujan, te pisan, te dan codazos, gastas preciosos minutos de tu vida ante el mostrador de empaquetado... Claro, como ella es una personificación antropomórfica de esas pues no se le mueve ni uno solo de sus dorados cabellos, no le sale ni una mala arruga en su traje rojiverde y no le duelen los pies.

Y dentro de nada nos llevará de comilonas, que es otra cosa que a Nati, esta bellísima Nati, le encanta... porque ni cocina, ni engorda, claro... Cena de Nochebuena. Comida de Navidad. Cena de Nochevieja. Comida de Año Nuevo. Comida de Reyes. Lechazo. Marisco. Jamón. Chorizo. Vino. Cava.Turrón. Polvorones. Roscón de Reyes... Almax, bicarbonato. Nati nos machaca el estómago y el hígado a base de bien, mientras ella sigue fresca y lozana como una rosa.

Ay, la Nati, nuestra feliz Nati que vuelve cada año sin faltar ni uno, la tía. A ella eso de las crisis y demás le trae sin cuidado, ella quiere fiesta, fiesta y más fiesta. Y que todos sonriamos incluso sin ganas. Y que nos dediquemos a ser felices por narices.

En fin, habrá que aguantarla unos cuantos días. Intentaremos disfrutar con ella. Procuraremos huir allá, al país de la infancia y recuperar un poco de aquella ilusión y aquella magia. Y si no lo conseguimos pues nos consolaremos pensando que, en unos cuantos días, Nati se largará y no volverá hasta el próximo año.

Así que, niños y niñas, a disfrutar -como podamos- con Nati...o a intentarlo*. O sea, dicho de otro modo:


¡FELIZ NAVIDAD! ... bueno, mejor les dejo un vídeo de Johnn Lennon y listo.


* Si por mucho que te esfuerces no consigues disfrutarla, te queda la opción de irte a vivir a alguna cueva alejada del mundanal ruido, pero te aviso que en esos sitios se pasa un frío...


Comentarios

  1. Ummm....la Nati no falla ningún año a su cita, y como todos tiene sus cosas buenas y malas... me temo que no nos queda más remedio que soportarla... así que mejor hacerlo con una sonrisa; de momento tu disfruta de esa variedad de colorido decorativo y esa riqueza de tradiciones costumbristas que proporciona la globalización cultural y que tan bien sabe combinar tu enana... jejjej así que, disfruta de todo ello y siente la riqueza de un tiempo, que si es vivido junto a los niños... proporciona una doble alegría y mil sonrisas.

    Te deseo unas felices fiestas rodeada de los tuyos. Y que la Nati llegue cargada de todo aquello que os haga felices.
    Un besoooo
    P.D. ahhhhh y que se lleve esos malditos resfriadosss... cuidate guapaaaa

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  2. "es difícil liberarse del contagio cuando estás al lado de una infante entusiasmada"...

    Prueba pasarla al lado de una adulto joven entusiasmada... Creeme, se pone peor...

    Yo? No, yo ya deje ese vicio (bueno, no... Ella me dejo a mi, pero esa es otra historia), este año creo que podré ponerme minimalista a gusto yo solito...

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  3. La Navidad es para los niños. La verdadera, la más fantástica y divertida, se vive cuando se vive con ellos.
    Felices Fiestas, Nanny, que lo paséis muy bien estos días.
    Un abrazo

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  4. Ambrosía: Aunque, a veces, me queje, agradezco la presencia de esta enana fan de la Navidad. Si no fuera por ella, esta Navidad estaría regada con lágrimas por la pérdida de mi padre. Ah, los resfriados ya volaron... cruzaré los dedos para no caer yo ahora :)

    Mario: Te creo, te creo, también debe ser la mar de complicado escapar a ese contagio, sobre todo si está por ahí el Sr. Amor dando empujoncitos.

    Tesa: Totalmente de acuerdo, ya lo dijo en el post: si no fuera por ellos la Nati no tendría mucho que hacer. Ellos son los que viven realmente la ilusión y la magia, a nosotros sólo nos queda su reflejo.

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  5. soy un ateo de la ostia, pero me pongo tierno con los anuncios de turron, y mi hija mi esposaysinembargoamiga y yo "adornamos" la casa.
    En fin contradictorio que es uno.
    Lo que pasa es que en estas fiestas como hay que ser felices, uno se acuerda de los que ya no estan y procura pasarlo bien con los que estan.
    HE ESTADO ESCRIBIENDO CON MINUSCULAS, SABRAS PERDONARME ES LA EMOCION NAVIDEÑA.
    SALUDOS...

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  6. soy un ateo de la ostia, pero me pongo tierno con los anuncios de turron, y mi hija mi esposaysinembargoamiga y yo "adornamos" la casa.
    En fin contradictorio que es uno.
    Lo que pasa es que en estas fiestas como hay que ser felices, uno se acuerda de los que ya no estan y procura pasarlo bien con los que estan.
    HE ESTADO ESCRIBIENDO CON MINUSCULAS, SABRAS PERDONARME ES LA EMOCION NAVIDEÑA.
    SALUDOS...

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  7. VES COMO ESTOY EMOCIONADO, HASTA ME REPITO.

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  8. Yo soy un capullo que ya de pequeño disfrutaba viendo como los romanos crucificaban a Jesulín de Nazareth por ser un plasta insoportable y viendo (también) como Mr Scrooge le tiraba un cubo de agua a los niños plastas que cantaban villancicos debajo de su balcón pidiendo dinero en efectivo.

    Yo creo en el amor y el cariño y esas cosillas, pero es que la nati la celebro en cualquier época del año sin necesidad de turrones indigestos y árboles vintage que duermen en un desván. Una vez tuve un abeto, lo intenté replantar en un sitio adecuado para él, y aún así el pobre la palmó. Aquello me tocó los c... tanto que decidí no volver a celebrar la puta nati nunca más.

    Afortunadamente para mi el día de Nochebuena estaré trabajando en favor de la comunidad, lo cual me ahorrará tener que sufrir el cava revuelve-fauna de según que familiares. En Sant Esteve me inventaré una enfermedad horribilis para no ir a la comida de sobras de mi cuñada y la noche de fin de año pienso... pienso que me iré a dormir tan tranquilamente porque, ¿sabe usted? las "noches buenas" son las del jueves en cualquier época del año, que no están pobladas de borrachos poco acostumbrados a salir por la noche.

    A la masa hay que darle sus días para que vomiten un poco, claro.

    Perdón por el sermón antinavideño.

    Su intervención en mi blog me ha encantado, se lo digo de verdad.

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  9. Para que veas que trato bien a las amigas, te quiero hacer un reglo navideño, dada tu afición a las series de TV. Me vista desde hace un tiempo un blog que es para mi el nº 1 en descargas de capítulos de series. A ver que te parece:

    xtarlings

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  10. Descubrí a Nati (bueno, más bien redescubrí) hace 4 años y la verdad, ahora si me gusta verla aparecer con su vestido rojo y llena de purpurina.

    Feliz Navidad a vosotros también.

    Besos de una maia.

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  11. Me pillas en medio de una bronquitis prenavideña.
    Hace años todo eran decoraciones y preparativos...pero ya pasó.

    Feliz Navidad.

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  12. :D

    Lo del árbol me suena, jeje. El mío es gris, simulando nevado. Sólo admitía unos adornos en azules y plata que iban de lujo con el color de la pared, haaasta queeee... llegó Jorge y su afición al rojo, arggg... tengo un árbol del BarÇa :S

    Respecto a "Un hombre encantador" de la Keyes (si lo estáis leyendo, no miréis este comentario porque os estropearé el final), opino exactamente idem; las historias, muy desperdigadas, crecen en exceso por su cuenta para luego unirse a duras penas y acabar en cuatro patadas. Quizá sea como ella dice, que se le echó el tiempo encima con este libro y no pudo esmerarse en el final, no sé... En cualquier caso, el motor de este libro me parece flojo, la historia de la periodista parece increíble (es un personaje que no gusta, cae mal), la pseudovenganza ridícula, no sé... Mira que me encantan los libros de la Keyes porque acaban siempre bien y te dejan con un buen rollo increíble pero, este en concreto, necesitaba un final amargo, desde mi punto de vista.

    Yo habría hecho al menos dos libros desde este libro. Es que no están bien entrelazadas las vidas de las coprotagonistas, creo. Sin contar que la del pelo molichino (el personaje que, para mí, que salva el libro), y sus amigos transformers se merece un libro para ella solita. Espero haga un spin-off de ella y pase de las hermanas petardas.

    Qué a gusto me he quedado, ay :S

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  13. Creo que hablaís de una señora que me recuerdan a esos vecinos que tienen el piso vacío todo el año y que sólo aparecen en vacaciones. De vez en cuando te la cruzas en el rellano y le dices "Hola" y nos preguntamos por cómo nos va, pero poco más. No me apetece saber mucho de su vida y creo que ella tampoco está muy deseosa de establecer mayores lazos. Coexistencia pacífica, que se dice. No hay que meterse en ninguna cueva, simplemente, haz como si no estuviese...

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  14. la nati es puntual, por supuesto. Y cuando hay peques se contagia más, son más alegres las fiestas :D

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  15. Quizá no sea mala idea lo de la cueva, con frío incluido, para sentir los atributos naturales de este momento natural....porque ahí está el origen de la navidad, pagano, claro, y quizá, por eso no interese.

    Detrás y en el origen está el solsticio de invierno; pasamos del reino de la oscuridad al de la luz; se acabaron los días más cortos del año, o al revés, las noches más largas; y las horas de luz, como dice la sabiduría popular, empiezan a crecer al paso de la gallina....

    No deberíamos olvidar que sólo eso es la navidad....Una fiesta natural.....

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  16. Es cierto, la navidad es mágica cuando tienes niños a tu alrededor :)

    Un besote y felices fiestas!!!

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  17. Yo tengo unas luces con las que ha pasado al revés: durante años sólo se encendían, y de repente una navidad, no se sabe por qué, empezaron a parpadear. Es curioso.

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  18. jajaja! Así son los niños, que cuando menos te lo esperas se han convertido en dueños absolutos de cada rincón de la casa.
    Linda, me voy a tu tierra unos días. Quiero desearte las mejores fiestas, las más fantasiosas, alegres y sorprendentes. Que el año nuevo te traiga tantas cosas buenas, también de comer... y que no pases mucho frío.

    Un beso enorme y feliz navidad a ti, a la nena y al husband!

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  19. Un hogar de familia numerosa adulta = a navidad variada. En mi casa tengo.

    La decoradora: se ocupa de comprar y poner los adornos mas bonitos y conjuntados, borrando del mapa los horteras: asi si el arbol de navidad era cada bola de un color, "la decoradora de mi hermana" se ocupo que sea exclusivamente de bolas platedas y cinta de regalo azul (como el de los grandes almacenes vaya...)

    La consumista: esta gasta todo el año, pero en navida mi otra hermana se desvoca totalmente pidiendo, comprando y obligando a todos a segir su ritmo.

    El devoto: mi padre super religioso, el que saca los nacimiento, los pone, ilumina y recuerda el sentido catolico apostolico y romano de todo esto.

    La musical: mi madre es la fan de los villancico, los pone por la casa en cd, los canturrea a la minima [pero como nadie la sige, se calla...y nadie la sige porque nos da verguenza, ya que cantamos todos fatal ] y pone ruidosos programas televisivos ...

    Y Yo: la agnostica, la que no le gusta la navidad, el único cuarto de la casa sin decorar...pero...que viene por la comida, ¡porque MI(*) pata de cordero! por noche buena no me la quita nadie ! ¡digo!

    (*) cuando digo Mi pata de cordero, es porque hay dos: una para toda la familia y otra para mi exclusivo disfrute personal.

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  20. Feliz Navidad. O si no la disfrutas, como yo, al menos disfruta de tu pequeña. Un beso.

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  21. Aunque no le presto mucha atención a la navidad, y apenas la celebro, he de admitir que me pongo ñoña en estas fechas, me recuerdan a mi niñez y a los cuentos de hadas, me remonto a un tiempo en el que todo era posible, la magia era posible...Esa es mi canción de navidad favorita.
    Besos

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  22. Simplemente precioso...
    Como siempre Nanny...
    Te mando un beso grande

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  23. Feliz Nati para vosotros también!!!

    Yo también veo los árboles todos súper bien decorados y me encantan... pero es mucho más divertido ponerles de todo!!! Seguro que le ha quedado precioso a tu niña!!! :)

    Un besitooo

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  24. ¡¡¡¡Que Arbol más bonito!!!!

    Felices Fiestas... un fuerte abrazo y un beso de esos que achuchan la mejilla....

    Marea@ (José)

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  25. pues que esa felicidad sana nos alcance a todos

    ¡te he encontrado!

    un beso

    s

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  26. Para que no le digan y no le cuenten, porque a lo mejor le mienten, de mi para usted el siempre obvio, repetitivo y muy sincero deseo de que pase unas felices fiestas en compañía de quien elija para tener felices fiestas

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—¡Zzzing!
Sangre goteando.
—¡Plaf!
Un cuerpo cae.
Cada sonido es registrado en la grabadora que lleva consigo.
Registrado y revisado, para luego ser unidos en una sarta ininterrumpida.
¡Pum! ¡Plaf! ¡Crac! ¡Plaf! ¡Zas! ¡Plaf! ¡Agh! ¡Plaf! ¡Zzzing! ¡Plaf!
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