Defensa de la alegría

Para defender la alegría alzó una barricada de sonrisas y risas, de optimismos y esperanzas, de sueños e ilusiones. Levantó muros de júbilo y entusiasmo. Elevó parapetos de humor, ingenio e ironías. Hizo acopio de palabras radiantes y miradas resplandecientes. Llenó la despensa de pensamientos felices.


Se atrincheró con sus libros favoritos, con sus mejores recuerdos, con sus invenciones más felices.


Allá afuera los pesimistas y los agoreros, los profetas de la desesperanza, los eternos apesadumbrados, los profesionales de la amargura, lanzaban sobre su alcazaba lágrimas, desdichas, calamidades presentes, pasadas y futuras. Intentaban aterrorizarla con el dolor de sus penas más profundas.


Pero ella se mantuvo firme ante los ataques.



Sonrió ante sus premoniciones.


Desdeñó sus visiones.


Luchó contra el llanto y el pesar.


Defendió su alegría hasta que ellos, los resentidos y los amargados, los quejumbrosos y los plañideros, se cansaron de acosarla y la dieron por una imposible e irrecuperable loca feliz…





El por qué de un meteorito


Para todos aquellos que querían saber el por qué del meteorito en el dibujo de mi enana, la respuesta es… ejem… un momento que organizo la información… a ver, que según la niña, todos los años viene un meteorito a darle un beso a la tierra y acaba destruyéndola pero, como según continúa diciendo la niña, hay un montón de tierras, en fila, pues no pasa nada porque, inmediatamente, otra tierra – exactamente igual a la destruida – ocupa su lugar y todo sigue igual… hasta el próximo año en que el meteorito vuelve a darle un beso.


Y es que hay amores que matan :D


Ah, y no, no tengo ni la menor idea de dónde ha sacado esa historia. Supongo que de el mismo lugar que la siguiente frase dicha hoy mismo: “Te das tanta prisa que hasta la misma prisa se asusta de tu prisa...”. Yo aún estoy perpleja :D








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