viernes, 15 de agosto de 2008

Reflejo


Un día, sin razón aparente, mi reflejo comenzó a comportarse de forma extraña.

Si yo me maquillaba, mi reflejo se desmaquillaba.


Si yo me desnudaba, mi reflejo se vestía.


Si yo intentaba ver cómo me quedaba un vestido, mi reflejo se ponía uno totalmente diferente.


Si yo sonreía, mi reflejo se quedaba serio.


Si yo levantaba una mano, mi reflejo me enseñaba la lengua.


Y así con todo.


Hasta que, ya harta de tantas tonterías, le pregunté qué le pasaba. Y va y me suelta que sólo intenta demostrarme quién es la persona real y quién es el reflejo.


- Eso está bien claro – le dije – Tú eres el reflejo.


- Estás muy equivocada. – Me respondió - Tú eres el reflejo, yo soy la persona real.


Y comenzamos a discutir. Que si tú eres mi imagen, que si yo soy real. Que si te lo demuestro cuando quieras. Que si a ver cómo haces para demostrarlo. Que si eres tonta. Que si tienes la cabeza llena de pájaros. Que si pam, pam que si pum, pum… En fin, que nos dijimos de todo y más.


Y así continuamos hasta que, de repente, ella, o sea, mi reflejo, dijo:


- Me tienes harta. Yo me largo ­y a ver cómo te las apañas sin mí -.


Y se largó.


Desde entonces, hace ya varios meses de eso, no he vuelto a ver mi reflejo. Los primeros días se me hacía la mar de raro mirarme a un espejo y no ver nada. Bueno, con sinceridad, más que raro, es que daba como repelús. Así que, cuando vi que aquello iba en serio, decidí quitar los espejos de casa.


Ahora ya me he acostumbrado a no tener reflejo. A fin de cuentas, la única complicación real ha sido que, para maquillarme o depilarme las cejas o cualquier otra actividad que precise de un espejo, tengo que buscar a alguien que me ayude. Bueno, vale, quizás tuve que convencer a dos o tres personas de que yo no era ningún vampiro ni un espíritu ni nada por el estilo pero nada más. Pero, aparte de esos pequeños percances mi vida ha continuando siendo de lo más normal.


Lástima que ya no tenga tan claro que la razón estuviera de mi parte.


Quizás, sólo quizás, ella tuviera razón.


Tal vez, sólo tal vez, yo sea su reflejo y no al contrario.


Existe la posibilidad de que ella esté en lo cierto.


Y no es que saber eso vaya a suponer algún cambio en mi vida pero…. ¡Qué rabia vivir con esta duda!


P.S.: Aviso a quien por aquí pase que, de momento, dos estupendas personas han recogido el guante lanzado hace unos días en mi post Historiasy han creado unos relatos dignos de leer y de aplaudir. Vamos, que es mejor no perdérselos. Así que invito a todos a pasarse a leer Story Mix I y Story Mix II en el blog de Victoria y Complementos en el blog de Necio-Hutopo. Estoy tan maravillada con los resultados de este "experimento" que creo que, en cuanto tenga más principios de historias como estas, volveré a hacer lo mismo :)