Otro día será...


Hoy, justamente hoy, tenía que haber sido el Fin del Mundo, el Apocalipsis, el Armageddon o como quieras llamarlo. Hoy, ni ayer, ni mañana, no, tenía que haber sido hoy. Aquí lo tengo, anotado en mi agenda, en rojo, con grandes mayúsculas y hasta subrayado: APOCALIPSIS ¿lo ves? Hace miles, millones de años que lo puse ahí. Lo recuerdo como si fuera hoy mismo, usé una pluma de mis alas recién estrenadas para hacerlo.

Estaba tan ilusionado. Yo era uno de los ángeles que iban a estar en primera línea ¿sabes? Llevo milenios preparándome para este día. He dedicado centurias a practicar para que todo saliera a la perfección y no decepcionar… bueno, ya sabes a quién. Y, al final, ya ves, mi gozo en un pozo.



Tantos milenios de ensayos, tantos siglos de planificación, tantas ilusiones volcadas en el proyecto tiradas a la basura. ¿Y todo por qué? Pues porque hoy, justamente hoy, ha hecho mal tiempo. El día ha amanecido frío y nublado, luego se ha puesto a llover a cántaros y a Él… pues le ha dado pereza salir con este tiempo. Que si ya estoy mayor y me molesta el reúma, que si a ver si se nos van a oxidar las armaduras con tanta agua, que con estas nubes y este viento va a quedar todo muy deslucido… Vamos que al final decidió suspenderlo todo.


Pues claro que le dijimos que siendo quien es, bien podía hacer un milagro pequeñito y deshacer el mal tiempo. Pero ni caso. Que no le daba la gana. Que eso de intervenir en el clima era algo muy delicado y que a ver quien aguantaba luego a los ecologistas esos, que por mucho fin del mundo que fuera no había que dar una mala imagen.



Vamos, que yo creo que se levantó con el día tonto y lo del tiempo ha sido sólo una excusa. Dice que lo dejaremos para dentro de otros cuantos millones de años que, total, para eso del Apocalipsis siempre hay tiempo.


Hay que fastidiarse. Tanto esperar, para que, al final, el mal tiempo nos fastidie el fin del mundo.


Si llego a saberlo hoy no me levanto de la cama.




P.S.: La idea de esta historia no es mía en absoluto, es de Augusto Monterroso, yo me he limitado a hacer lo que él pedía en su Historia Fantástica cuya única línea reza así: “Contar la historia del día en que el fin del mundo se suspendió por mal tiempo.” Y... bueno... eso es lo que he hecho yo... a mi manera, claro...


Y para terminar dar las gracias por un premio muy especial que me ha sido concedido. Muy especial porque ha sido creado para mí y muy especial porque la persona que me lo concede ha estado ahí, tras la pantalla, yo diría que desde los inicios de mi andadura por los blogs. Muy especial también porque tiene sabor a despedida. Gracias Jose por este precioso premio:





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