Agosto y sus cosas


Agosto ha llegado, cansino y aburrido. Llega con cara de larga siesta y alma de domingo. Agosto vacía las ciudades y llena las playas; cierra oficinas y abre chiringuitos. En agosto el país se cuelga al cuello el cartel de “Cerrado por vacaciones”… y que se fastidien los que se quedan en casa.


Agosto se tiende al sol y duerme. Se embadurna de protector solar, se estira en hamacas, sestea bajo los árboles. Agosto, mes perezoso, se pasa el tiempo – su tiempo – dormitando y haraganeando.


Agosto, reconozcámoslo, es un mes insulso y bobalicón.


Vamos que, por si no queda claro, agosto no es mi mes favorito.



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Lo mejor de este mes de agosto es que tenemos los Juegos Olímpicos y, al menos, te entretienes… lástima que sean en China y que hay un montón de cosas que habrá que verlas en diferido y así, ya se sabe, la cosa pierde gracia.


Lo malo de los Juegos Olímpicos es que, durante quince días, ando casi sin husband porque el susodicho en cuanto se levanta, lo primero que hace es poner la tele para ver lo que ha grabado durante la noche. Y si salimos se va con el mp3 a cuestas para escuchar por la radio lo que se esté transmitiendo en ese momento.


En fin, sólo son dos semanas y siempre habrá algo que podamos ver juntos.



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No me gusta ir al parque, en serio, es un coñazo. Con lo a gusto que me quedaría yo en casa con un libro o escribiendo y nada, cada tarde tengo que arreglarme, arreglar a la enana y, hala, al parque, pa’ que la niña se lo pase en grande con sus amigas durante un par de horas.


Si tengo algo de suerte podré leer mientras ella corre, salta, juega a princesas, se pelea con sus amigas, se llena de arena, hace las paces con sus amigas, se empapa con el agua de la fuente, hace agujeros en la arena, come chuches, se quita las chanclas, se las vuelve a poner, corre por la hierba y se hace diferentes morados en distintas partes de piernas, brazos y demás.


Si tengo suerte pasaré un par de horas tranquila.


En el parque, pero tranquila.


Si tengo menos suerte, tendré que pasar ese par de horas socializando con alguna mamá o abuela. Yo intento poner el libro de parapeto, que conste, pero ya se sabe que hay mucha gente para la que, eso de leer, equivale a “no estar haciendo nada” y, por tanto, se sienten libres de interrumpirte.


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Me dicen que, dado que mi padre murió a causa de un cáncer de colon, yo debería someterme a una colonoscopia cada cinco años como prevención. Hace tiempo también me recomendaron hacerme mamografías y demás exploraciones para prevenir el de mama, también por antecedentes familliares. Si añadimos a esto los diferentes chequeos y visitas anuales a diferentes especialistas tales como dentistas, ginecólogos, oftalmólogos y demás… da como resultado que debería pasarme media vida de médico en médico.


Ya sé, ya sé que la salud es lo primero y más importante pero es que confieso que soy tan perezosa para estas cosas que lo más probable es que siga sin hacerme nada de lo que me recomiendan.


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Este verano he ido al cine a ver Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal y Hancock. Espero, además, poder ir a ver La momia, la tumba del Emperador Dragón. Ya, ya sé que no son películas de esas que los críticos adoran. Ya, ya sé que, más bien son eso que llaman “películas blockbuster” pero, oye, a mí me entretienen y yo al cine es que voy a eso: a que me entretengan.


Por cierto, ¿cómo puede alguien decir la memez de que no le ha gustado la última de Indiana Jones porque tiene mucha fantasía? ¿Qué pasa que las anteriores estaban basadas en hechos reales y yo no me he enterado?


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Este verano me he leído El quinto elefante de Terry Pratchett y, por supuesto, me ha encantado. Normal, a mí me gusta todo lo que sale del Mundodisco. También me he leído Un trabajo muy sucio de Christopher Moore y también me ha encantado. Mucho más que su anterior libro El ángel más tonto del mundo.He intentado leer Crepúsculo de Stephanie Meyer… y no pude pasar de la página 20. Y luego lo intenté con Los hombres que no amaban a las mujeres de Stieg Larsson… llegué hasta la 123 y me rendí.


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El husband, este año ha terminado la carrera de Ingeniero Técnico en Informática. En los tres años correspondientes. Con una media de notable. Trabajando y sin dejar a un lado a su familia. ¿Qué si estoy presumiendo? Pues sí, tengo derecho y estoy muy orgullosa de su inteligencia y del esfuerzo que ha hecho.


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Agosto agostea. El mes se desliza suavemente sobre su vientre y nos lleva en su perezosa espalda camino de septiembre, el fin del verano y el comienzo de un nuevo curso.


Agosto avanza con su calor y sus fiestas y su cara de “estoy de vacaciones”.


Agosto es aburrido y perezoso. Es tontorrón y vacío.


Agosto, definitivamente, no me gusta.




P.S.: Aprovecho el post y doy las gracias, de todo corazón, a Martha por concederme un nuevo premio: El Safiro. Muchas gracias, ya está en mi repisa junto con los otros :)


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