lunes, 14 de julio de 2008

De regreso


Maletas a la ida:


Cosas tangibles: un par de pantalones, dos o tres faldas, blusas, camisetas, un vestido, zapatos varios, ropa interior, bikini. La ropa de la enana (el doble que la mía). La ropa del “husband” (la mitad que la de ambas). Una revista Quo, un Muy Interesante, un libro para colorear, otro de actividades, un bloc para dibujar, lápices de colores, ceras, bolígrafo…



Cosas intangibles: ganas de descansar, deseos de pasarlo bien, la tristeza de la reciente pérdida, ganas de disfrutar y de ayudar a olvidar los malos momentos. Ilusión por volver a pisar la playa y ver el mar y respirar el aire de la tierra.




Maletas a la vuelta:


Cosas tangibles: justamente las mismas que a la ida pero más revueltas, arrugadas y necesitadas de una buena lavadora. Además de una muñeca de la Cenicienta, un caballito de juguete, dos revistas de pasatiempos infantiles, la revista del Oso Bussi, una pelota pequeña, dos nuevos juguetes del Burger King, una piña (de pino, no tropical, que todo hay que aclararlo…), el Muy Historia, el Muy Preguntas y Respuestas y El Jueves (extra Los ochenta). Un poco de moreno y dos o tres kilos de más.



Cosas intangibles: paseos en coche por toda la isla, varios mareos de la niña y del “husband”, unas cuantas risas, la pena de notar una ausencia, una visita al lugar dónde un almendro recuerda esa ausencia. Paseos por la playa, baños en el mar, recorridos por la ciudad…. El encuentro fugaz con un viejo amigo.



Sensaciones para coleccionar:


Oído: El mar, el acento de las gentes de mi tierra, el silencio en ciertos lugares…


Vista: El mar (siempre el mar, claro), las montañas, el Roque Nublo, la playa, mi ciudad, mi isla…


Tacto: La arena, el omnipresente océano.


Gusto: El sabor de las comidas caseras (potaje de berros, ropa vieja, papas arrugás…). El pan de huevo y el chorizo de Teror. Las tapas en la cervecería Munich (a la que iba allá en mis años “mozos”, si alguien va por ahí que me busque entre las fotos a ver si me reconoce…).


Olfato: El mar (otra vez, qué pesao). Los pinos. El ecualipto.



De vuelta en casa:


Una vez recopilados recuerdos, sensaciones, sentimientos, emociones y demás, todo bien guardadito en sus correspondientes lugares de la memoria que, afortunadamente, no ocupa lugar en la maleta, toca el regreso a casa; con pena por lo que se acaba pero con ganas de volver a las cosas de una.


Con ganas de disfrutar los días que quedan de vacaciones.


Con ganas de escribir.


Con ganas de leer.


Con ganas de vivir.


Aquí estoy preparada para ponerme al día… (¡menudo trabajo me espera!).





P.S.: Antes de que se me olvide tengo que dar las gracias a Ana Ortiz por concederme el premio “Andando se hace camino” que se va inmediatamente a la ya famosa repisa reforzada ;)